Los mejores derbis del planeta — 7 de mayo de 2015 | 10:27

Juventus-Torino, el derbi de Turín

Un texto de

Torino

Mario Soldati, un conocidísimo novelista y director de cine italiano resumió a la perfección lo que significa el duelo de hermanos para la ciudad de Turín. «Cruzaron Piazza Vittorio, repleta de sombras en medio de la madrugada, hablando de fútbol. Emilio era de la Juventus, el equipo de los caballeros, de los pioneros de la industria, los jesuitas, de esos chicos bien que habían terminado la secundaria: la Juventus era el equipo de los burgueses ricos. Giraudo, por el contrario, era del Torino, el equipo de los trabajadores, de los cientos de inmigrantes llegados a la ciudad de países o provincias vecinas como Cuneo o Alessandria, donde solo existen escuelas técnicas: el Torino era el equipo de las clases más bajas, de los más pobres».

El derbi más antiguo de Italia es reflejo de las dos identidades de Turín, una bella ciudad abrazada por los Alpes a orillas del río Po, refugio de la burguesía del norte de Italia y, a la vez, epicentro del bienio rojo, el movimiento obrero inspirado en los soviets rusos que llevó a la huelga a todo el Piamonte. Turín es la capital industrial del país, conocida en todo el planeta por sus coches, pero también es la ciudad de los bellos jardines y elegantes palacios, cuna de tipos de sangre azul como Amadeo I de España o Víctor Manuel II de Italia y de un sinfín de celebridades, desde el genial Norberto Bobbio a Primo Levi, de Umberto Tozzi a Carla Bruni. Pero para muchos, como Emilio y Giraudo, Turín es la ciudad divida por dos equipos de fútbol donde nada es lo que parece. Juventus y Torino son, por mucho que les moleste, hermanos de sangre. Fundada en 1897 por los estudiantes de una exclusiva escuela de la ciudad, la Juventus de Turín prontó caló en el imaginario como el equipo de la aristocracia, especialmente a raíz de que Eduardo Agnelli se hiciera con el control del club en la década de los veinte. El Torino nació de las entrañas de la «Vecchia Signora» en 1906, cuando el presidente Alfred Dick decidió dar el portazo con un grupo de socios para fundar su propio equipo, que desde el minuto uno fue símbolo de la clase obrera de la ciudad.

Los dos hermanos juegan con colores prestados. La Juventus disputó sus primeros partidos con una indumentaria rosa que llegaba cada temporada desde Inglaterra hasta que en 1903, por un error, el club recibió un uniforme a rayas blancas y negras que en realidad pertenecía al Notts County,  el club profesional más antiguo del planeta. Esas camisetas cebreadas se convirtieron en un talismán para un equipo que hoy es conocido en los cinco continentes gracias a esos colores. Antes de convertirse en grana el Torino jugó sus primeros partidos con un uniforme amarillo con rayas negras que heredó de los otros equipos de la ciudad, Internazionale Torino y Football Club Torinese. Pero aquella combinación no convencía a casi nadie porque esa esos colores representaban a la Casa de Habsburgo, enemiga íntima de los Saboya que dominaba la parte más septentrional de Italia. Aquí el cambio de indumentaria cambia según el narrador de la historia. Los hinchas del Torino explican que el granate se escogió para homenajear a la Brigada Saboya que liberó la ciudad en 1706 en plena guerra de Sucesión española, pero los malpensantes dicen que es pura casualidad, una coincidencia por el lavado de unas camisetas que desteñían más de la cuenta, algo que está en el origen de muchísimas indumentarias de clubes europeos.

El primer derbi turinés se disputó en 1907, y según crónicas de la época el presidente del Torino tuvo que vivir el partido en el vestuario ya que alguien se las arregló para encerrarle como venganza por haberse marchado de la Juventus. La entidad granata fue el equipo de Turín de la Juventus, retratada la institución «bianconera» como un equipo de ricos y burgueses que no conseguía conectar con el público. Al otro lado emergía como un gigante el Gran Torino, que a mediados de la década de los años cuarenta pasó a llamarse «Torino FIAT» para que sus jugadores no fuesen llamados a filas en plena II Guerra Mundial, una maniobra apoyada por la familia Agnelli, que distribuyó fotografía de los futbolistas como trabajadores de la factoría automovilística para esquivar al regímen fascista.

Grande-Torino

La tragedia de Superga

La Guerra impidió al Gran Torino desplegar todo su potencial pero lo que vendría después sería mucho peor. El 4 de mayo de 1949 un avión trimotor Fiat se estrellaba contra la basílica de Superga con la plantilla del Torino a bordo, en una de las mayores tragedias de la historia del fútbol. Más de un millón de personas se echaron a la calle para despedir a sus futbolistas y el resto de equipos decidió alinear en los partidos que restaban de liga a sus juveniles, como se vio obligado a hacer el Torino que marchaba primero en la clasificación y se llevó un campeonato póstumo para los héroes de Superga. La desgracia se cebó años más tarde con otro grana, Gigi Meroni, un turinés que amenazaba con romper la hegemonía de la Juventus en los sesenta y que murió atropellado a los 24 años por un Fiat. El conductor se llamaba Attilio Romero, un hincha del Torino y que en el año 2000 llegó a la presidencia del club, al que acabó por mandar a la bancarrota. Romero fue procesado por estafa y malversación de fondos y condenado a dos años y seis meses de prisión. De ahí que muchos consideren al Torino como el equipo más desafortunado del planeta.

La relación de fuerzas entre Juventus y Torino cambió a partir de los años cincuenta en gran parte por la inmigración, que eligió en masa a la «Vecchia Signora» como lo hicieron decenas de miles de italianos en el resto del país por sus vínculos laborales o emocionales con el grupo Fiat, la gran factoría de Italia. El Torino quedó como un reducto para los hinchas de la ciudad, que durante mucho tiempo eran mayoría a pesar de que sus rivales levantaban un sinfín de títulos dentro y fuera de las fronteras. Los hinchas granas acusan a sus hermanos de tramposos y soberbios, mientras que los juventinos se mofan del potencial de un equipo que no ha conquistado ningún scudetto en los últimos 38 años. Demasiado tiempo para aquel grande de Italia al que la tragedia le arrebató la oportunidad de convertirse en un gigante de Europa. La rivalidad, eso sí, se mantiene cada noche con las eternas discusiones sobre fútbol en Piazza Vittorio.

Víctor Pérez

Víctor Pérez es periodista. Licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Carlos III, fundó en 2001 FIFA-Champions para organizar torneos internacionales online del popular videojuego de EA Sports. Desde 2003 trabaja en el desarrollo de esta web como plataforma de información deportiva, que ha llegado a tener su propia revista interactiva, radio online y foros con una comunidad de más de 10.000 miembros. Durante los últimos tres años ha trabajado en la sección de deportes del diario ABC

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