Fútbol Internacional, Selección — 4 de mayo de 2015 | 10:34

Así se reparte el dinero de las televisiones en las ligas europeas

La Liga se une a un modelo centralizado que incluye un porcentaje fijo igual para todos los equipos, pero queda lejos de configurarse como la distribución más proporcionada

Un texto de

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Hace tiempo que las fronteras desaparecieron para el fútbol, convertido en un acontecimiento planetario que permite seguir cualquier partido de las grandes ligas europeas en directo desde Londres, Pekín, Nueva York,  Bangkok o Bamako gracias a la televisión, que hoy por hoy supone una fuente de ingresos imprescindible para los clubes más importantes del mundo.

El dineral que dejan los operadores de televisión por emitir los partidos es insultante: el nuevo contrato de la Premier League implica que cada partido tiene un valor cercano a los 15 millones de euros. Por eso, el reparto de ese dinero se ha configurado como una herramienta capaz de equilibrar o desequilibrar competiciones. Hasta ahora, el fútbol español contaba con el reparto más desproporcionado de todos al negociarse de manera individual, de manera que Real Madrid y Barcelona se llevaban casi el 40 por ciento del total de la tarta.

El decreto ley aprobado por el Gobierno intenta corregir esa extrema desigualdad del fútbol español, aunque una pequeña trampa impedirá que las fórmulas creadas para equilibrar las fuerzas entren en funcionamiento a corto plazo. De todas formas, y según los propios cálculos del texto aprobado, el ratio de desigualdad de la Liga no se colocará a la cabeza de Europa, sino más bien en el vagón de cola apenas mejorando el deficiente modelo italiano y, quizás, en niveles similares al del fútbol francés.

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La Liga

Esperado durante muchos años, señalado por algunos como la panacea para todos los males del fútbol español, el nuevo reparto de los derechos televisivos de la Liga nace lastrado por una cláusula que blinda los actuales ingresos de Real Madrid y Barcelona las seis próximas temporadas: a menos que el montante que pagan las operadoras se eleve más de un 30 por ciento la desigualdad seguirá entre los dos grandes y el resto seguirá siendo la norma. Un cambio a paso de tortutga que, por otro lado, tampoco dejará al fútbol español cerca de lo que sucede en Inglaterra o Alemania. El modelo impuesto por el Gobierno en el decreto ley publicado en el BOE se aproxima más a lo que proponen la Serie A y la Ligue 1 francesa. 

Solo con la cuota fija los clubes más pequeños ya mejorarán lo que perciben con el contrato actual

La partida más alta a repartir entre los equipos (50% del total) corresponde a una cuota fija por la que cada uno de los clubes recibirá exactamente el mismo dinero. Solo con esta fórmula los clubes de clase baja mejoran su actual situación ya que percibirán más de lo que ganan con el actual contrato. Pero esa parece la única buena noticia para los humildes, ya que en el resto de partidas la fórmula de distribución beneficia a los grandes, de forma que los pequeños en la práctica se quedarán cerca de esa cantidad fija que recibirán todos.

Un cuarto del total a a repartir corresponderá a criterios puramente deportivos. Aquí el decreto del Gobierno se decanta por una opción parecida a la italiana en la que se tendrán en cuenta la clasificación de las cinco temporadas anteriores con más peso para la clasificación final de la última temporada, que a pesar de todo apenas supondrá un 8’75% del total a repartir frente al 40% de la Bundesliga o al 25% de la Premier League. La Liga repartirá el dinero de cada temporada a través de una serie de porcentajes ya fijados de antemano que reservan un 17% del total al campeón y apenas un 0’25% al último clasificado, una fórmula beneficia bastante a los primeros de la clasificación: finalizar la temporada en la mitad de tabla apenas se traducirá en un 2’75% de la bolsa disponible. 

El nivel de proporcionalidad será similar al de la liga francesa, lejos del nivel de la Premier o la Bundesliga

El último factor del nuevo reparto fijado por el BOE se refiere a la «implantación social» de cada club. Como en Italia, parece una fórmula diseñada a medida para garantizar que los equipos más grandes se lleven mucho más dinero que el resto. El texto especifica que una tercera parte de esta partida (9’34% del total) se distribuirá de acuerdo a la recaudación media de las entradas y abonos de las últimas cinco temporadas, donde las diferencias son abismales. Según un informe de Deloitte el Real Madrid ingresó la pasada temporada por la venta de entradas y abonos 114 millones de euros , por 117 millones por parte del Barça y 32’5 del Atlético de Madrid; la mitad de la Liga ni siquiera alcanza los 10 millones por año, menos de una décima parte de lo que ganan los grandes. Por eso, el texto del BOE fija un máximo a percibir del 20 por ciento  del total y un suelo del 2 por ciento: en la práctica la mayoría rondará el mínimo mientras Madrid y Barça acapararán el 40 por ciento de esta partida. La fórmula beneficia a los equipos con estadios más grandes en lugar de, por ejemplo, a los que más a menudo consigan llenar las gradas.

La otra pata del apartado de implantación social será la partida variable más alta, con un peso del 16’6% en el total del reparto, más del doble de lo que supondrán los resultados de la última temporada. Esta porción de la tarta se refiere según el decreto ley a la «generación de recursos por la comercialización de las retransmisiones televisivas», sin entrar en más detalles. Suena a que Real Madrid, Barcelona y quizás Atlético de Madrid saldrán beneficiados porque son, con una enorme diferencia, los que más interés despiertan en el extranjero.

El propio decreto habla del ratio de proporcionalidad que supone este nuevo modelo de reparto que nace con el objetivo de cerrar la brecha entre los grandes y los pequeños, ahora mismo la más grande de toda Europa. En una primera fase de implantación ese ratio se quedará en 4’5 a 1, lo que significa que por cada euro que ingresen los más pequeños los grandes se llevarán 4’5. Cuando el modelo funcione a pleno rendimiento -lo que podría retrasarse hasta 2022- la diferencia se reducirá a 3’5:1, un nivel similar al de la liga francesa pero bastante lejos de lo que sucede en la Bundesliga o Premier.

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Premier League

El reparto inglés es el más conciso, transparente y justo de todos: lo dicen los números y la experiencia de los últimos años porque el equipo que más dinero se lleva apenas percibe 1’5 veces lo que gana el último. La distribución se configura en tres factores: una cuota fija igual para todos los clubes, una variable correspondiente a méritos deportivos y otra según datos de los partidos televisados. El nuevo contrato firmado hace un par de meses supondrá en la práctica que los más pequeños ingresarán casi lo mismo por los derechos televisivos que los grandes clubes del resto de Europa.

La Premier League también reparte la mitad del contrato en porciones iguales para todos. Un cuarto del total corresponde a los resultados de la temporada anterior, sin ir más atrás, con el objetivo de que los equipos revelación vean recompensado su trabajo inmediatamente. Eso sí, la fórmula de distribución configura una brecha enorme entre lo que recibe el campeón -casi 25 millones de libras- y lo que percibe el último clasificado, que apenas suma 1 millón. Aún así, la distribución es más lineal que la del nuevo reparto de la Liga española.

El último factor se refiere al número de partidos emitidos por la televisión de pago, un concepto imposible en España: en el Reino Unido solo se retransmiten la mitad de los partidos de la Premier League. La temporada pasada este apartado se tradujo en que cada club se embolsó 750.000 libras por cada partido emitido, con un mínimo a percibir de 7’5 millones de libras. Así, se premia a los grandes pero también a los equipos que más destaquen año a año.

Además, todos los equipos reciben exactamente el mismo dinero por los derechos internacionales, una partida que ha crecido exponencialmente en los últimos tiempos. Con todo, el reparto es el más equilibrado de las grandes ligas europeas ya que la cantidad mínima a recibir es elevadísima.

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Serie A

No existe un reparto televisivo tan complejo como el italiano, criticadísimo por los equipos más humildes al ver que los grandes se llevan la mayor parte del pastel. Para empezar la cantidad fija a repartir entre todos (40%) es la más baja de las ligas que incluyen este concepto.

La partida variable más alta de todas -que supone un 25 por ciento del total- es un galimatías que resume a su vez a la propia Italia. El dinero se reparte de acuerdo a una especie de ránking de seguidores de cada equipo que se calcula a través de una serie de encuestas a lo largo de todo el país sin garantías de transparencia. Según estas encuestas existen cerca de 40 millones de aficionados a la Serie A -de una población de 60 millones- y en lo más alto de la clasificación reina como es de esperar la Juventus de Turín, que se embolsa nada menos que 60 millones de euros por este concepto frente a los apenas 1’6 que se puede llevar un modesto como el Siena. Por si fuera poco existe un segundo factor relacionado con la población, que viene a premiar los lugares donde se concentran más aficionados en relación con el total de la población. De esta manera Lazio y Roma suman el mismo dinero por esta partida, al igual que lo hacen Inter y Milan al representar a la misma región.

Las variables por resultados suponen un 20 por ciento del total, menos que en cualquier otra Liga, pero es que además la última clasificación solo supone un 5 por ciento del total, con unas diferencias mínimas entre todos los puestos. El resto (15%) se reparte de acuerdo a la clasificación media de las últimas cinco temporadas, lo que evidentemente beneficia a los más regulares que suelen ser a su vez los más grandes. Aquí la brecha entre primeros y últimos se triplica, otra prueba de que todo el reparto está diseñado a la medida de los más poderosos.

Por último se incluye una partida que corresponde con la clasificación histórica de la Serie A, algo que de nuevo pone en ventaja a grandes como la Juve o el Milan, aunque también beneficia a clubes con un pasado lustroso y presente irregular como el Torino, que ingresa por este concepto más que Lazio o Nápoles.

Con todo esto Italia tiene el reparto más desproporcionado de todos y es motivo de bronca constante entre los dueños de los equipos.

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Ligue 1

El modelo del fútbol francés se acerca bastante a lo que busca el Gobierno español con su decreto ley. En este caso la cantidad fija a repartir entre clubes también supone un 50 por ciento del total, lo que garantiza de entrada un mínimo de equilibrio de fuerzas.

La variable más alta corresponde a la clasificación de la última temporada, con un peso del 25 por ciento como en el modelo de la Premier League, y también con grandes diferencias entre primeros y últimos, dejando a los recién ascendidos sin dinero a ingresar por este concepto. El cinco por ciento se designa a partir de la media de las últimas cinco temporadas.

Dos de cada diez euros se reparte según el criterio de notoriedad, que se refiere al número de partidos emitidos por la televisión de pago emitidos en las últimas cinco temporadas en una clasificación que lidera el Olympique de Marsella por delante del O. Lyon y el PSG.

El ratio de proporcionalidad entre los primeros y últimos ronda el 3,5, más o menos lo que calcula el nuevo decreto ley que sucederá con el reparto español. La LFP francesa se ha comprometido a publicar cada año los datos desglosados en su web oficial para garantizar la transparencia del reparto.

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Bundesliga

El reparto del fútbol alemán se escapa a la norma porque solo atiende a méritos deportivos: no hay partidas fijas para los equipos ni variables según el número de partidos televisados o el grado de simpatía entre los aficionados. El modelo se configura a través de un sistema de puntos que se otorgan en función de las posiciones de las últimas cuatro temporadas, con un peso enorme de la temporada actual -el dinero se reparte al final de cada campaña- que supone el 40 por ciento del total.

Los puntos, eso sí, solo sirven para decidir la posición de cada equipo en la clasificación final, ya que el dinero se reparte luego a través de una fórmula lineal que garantiza que el último clasificado percibirá exactamente la mitad de lo que se embolsa el primero. Los escalones aquí son muy pequeños, apenas 760.000 euros por posición según el reparto de la pasada temporada.

Este sistema impide que los clubes más grandes disparen sus ingresos respecto al resto como sucede en otras ligas, lo que de alguna forma lastra al Bayern frente a sus competidores más directos en Europa. Para corregir esta situación, el dinero de los derechos internacionales se reparte tanto de acuerdo con los resultados de la Bundesliga como con el desempeño de los equipos en las competiciones europeas.

Víctor Pérez

Víctor Pérez es periodista. Licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Carlos III, fundó en 2001 FIFA-Champions para organizar torneos internacionales online del popular videojuego de EA Sports. Desde 2003 trabaja en el desarrollo de esta web como plataforma de información deportiva, que ha llegado a tener su propia revista interactiva, radio online y foros con una comunidad de más de 10.000 miembros. Durante los últimos tres años ha trabajado en la sección de deportes del diario ABC

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