Champions League — 6 de junio de 2015 | 2:23

Final Champions League: Barcelona-Juventus, la magia contra el método

Berlín acoge una final apasionante con Messi como estandarte que coronará a uno de los dos equipos con un triplete para la historia

Un texto de

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El triunfador tocará el paraíso esta noche en el majestuoso Olímpico de Berlín, escenario de postales inolvidables para la historia del deporte, testigo de los cuatro oros de Jesse Owens en los Juegos Olímpicos de 1936, de los récords del relámpago Usain Bolt en los Mundiales de Atletismo de 2009 o de aquella emocionante final del Mundial de 2006 que coronó a Italia campeona del mundo. Nueve años después regresa a la misma plaza Gianluigi Buffon, ilusionado con levantar uno de los pocos títulos que todavía no ha saboreado y así completar una década prodigiosa, descenso a los infiernos incluido. Si sale derrotado la gloria se la llevará otro genio, Xavi Hernández, para el que sería un privilegio poder despedirse del club de sus amores con un regalo así. Dos mitos, dos leyendas y dos capitanes a noventa minutos de levantar la Champions League, de conquistar un triplete para la historia. [Juventus-Barcelona, 20.45h, TVE1] 

Buffon: «Messi es un extraterrestre que se dedica a jugar con humanos»

Huele a fútbol la capital alemana y eso es un alivio para casi todos porque el balón tapará por un tiempo el dantesco espectáculo de los despachos que lo ha inundado todo durante la última semana. Nada como volver a los orígenes, una pelota, un campo de hierba y once contra once artistas, resumen del que a día de hoy es el deporte más universal del planeta. Espera la gran cita de la temporada, la noche del año, un partido diferente en el que de poco sirven los pronósticos porque el fútbol es capaz de casi cualquier cosa durante noventa -o más- minutos. Que se lo digan al Atlético. La eternidad nunca ha resultado barata.

Messi, Luis Suárez y Neymar suman 120 goles esta temporada

Messi, Luis Suárez y Neymar suman 120 goles esta temporada

Messi contra el mundo

La noche promete emociones fuertes porque Juventus y Barcelona se enfrentan en un momento ideal, con buenas sensaciones físicas y un último tramo de temporada arrollador, doblete ya asegurado. Especialmente brillante se presenta el conjunto azulgrana, olvidadas aquellas semanas de incertidumbre para Luis Enrique en las que Zubizarreta tuvo que hacer las maletas, favorito por obligación tras masacrar por el camino al campeón de Inglaterra (Manchester City), Francia (PSG) y Alemania (Bayern de Múnich) antes de exhibirse en la final de la Copa del Rey ante el Athletic, algo que no inquieta para nada a una Juventus que vive cómoda con ese rol de tapada. A los italianos nunca les ha venido bien jugar como favoritos, veáse la final de Amsterdam contra el Real Madrid o la eliminatoria de cuartos de final ante el Mónaco de este curso. 

El Barcelona de Luis Enrique es un equipo muy pragmático que ha dejado de vivir obsesionado por la posesión

Sobre la hierba del Olímpico los focos apuntarán con razón a Leo Messi, un año más capaz de convertir lo inhumano en mundano, increíble su capacidad para destrozar defensas, récords y todo lo que se le ponga enfrente. De final a final desde el pasado verano en Río en una temporada en la que ha recuperado una chispa que en realidad jamás se había apagado. «Messi es un extraterrestre que se dedica a jugar con humanos», resumía en la previa Gigi Buffon. Ahora más en el esquema del Barça de Luis Enrique con el que ya suma 43 goles y 18 asistencias, brutal su rendimiento tanto desde la mediapunta como desde el costado, donde comenzó a cocinar su última obra de arte con el que ha reivindicado al Messi que todo el mundo recordaba.

El rendimiento del argentino explica el éxito de un Barcelona que se ha liberado de ataduras con Luis Enrique para convertirse en un equipo mucho más pragmático, convencidos los jugadores de que manda el resultado por encima de cualquier estadística. Sin renunciar, eso sí, al balón porque el espíritu heredado de la etapa de Guardiola es irrenunciable. Lo que admite matices es la filosofía, especialmente a la hora de jugar más vertical en partidos importantes. En esos nuevos tonos del Barcelona tienen mucho que decir los otros dos miembros del temible tridente azulgrana, 120 goles, fundamental la creatividad de Neymar tanto con balón como sin él y esencial el impagable trabajo de Luis Suárez, mucho más que un extraordinario nueve, impresionante su tesón para conquistar a la afición azulgrana y con unas ganas increíbles de enterrar su imagen problemática con una exhibición en Berlín. Tendrá que enterrar sus dominios al cruzarse con Evra, aunque seguro que le ayudará la ausencia de Chiellini, víctima de sus mordiscos en Brasil.

Tévez es el epicentro del ataque de la Juventus

Tévez es el epicentro del ataque de la Juventus

La oportunidad de Tévez

Los italianos se plantan en Berlín con la defensa menos goleada de la competición, siete goles encajados en doce partidos. No es casualidad. El equipo de Allegri se ha convertido en especialista a la hora de desdibujar el juego de sus rivales, lo que sufrió en sus propias carnes el Real Madrid tanto en la ida como -sobre todo- en la vuelta de semifinales. Para frenar al Barça la «Vecchia Signora» intentará que los azulgrana enfoquen su ataque a través de las bandas, primero porque ahí cuenta con dos seguros como Lichsteiner y Evra y además porque en los posibles centros al área la triple B (Buffon, Bonucci y Barzagli) se perfila como una muralla muy difícil de superar. Los aficionados lloran la baja de Chiellini, pero su ausencia se notará más que otra cosa a nivel emocional por su ímpetu y liderazgo; Barzagli es un defensa más completo, técnico y con sangre fría, lo que puede resultar un factor diferencial dentro del área ante Messi y compañía. 

Pogba crece a medida que se le acaba la gasolina a una leyenda como Andrea Pirlo

La Juve es un equipo muy compacto, con una enorme inteligencia a la hora de leer los partidos que le permite alterar su estilo de juego según las necesidades de cada momento. Ahí resulta fundamental el trabajo de Paul Pogba, el todoterreno francés que tiene prendada a media Europa pero que no ha conseguido jugar a su mejor nivel desde que se recuperase de la lesión que le hizo perderse la ida de la semifinal. En el centro del campo todavía resulta una delicia ver jugar al profesor Andrea Pirlo, brillantes sus pases en corto y en largo, inacabables sus recursos para esquivar las zancadillas rivales y temibles sus dotes a balón parado. A sus 36 primaveras su calidad está fuera de toda duda, y aunque su rendimiento será clave en las aspiraciones de la Juventus la realidad es que su papel dentro del equipo ha ido decayendo en los últimos meses, en parte por el poderío de Pogba, la inteligencia de Marchisio o el tesón de Arturo Vidal, un pulmón que agota a cualquiera, incansable a la hora de buscar espacios por delante, por detrás y en los costados.

Todo el ataque de la Juventus pasa por las botas de uno de los jugadores más particulares del planeta, Carlos Tévez, el mismo que se negó a salir del banquillo para jugar un partido con el Manchester City de Roberto Mancini o que ha reclamado un traspaso en los últimos tres clubes en los que ha militado. Y en todos los sitios, por supuesto en Turín, el Apache ha conseguido poner al público de su parte porque en cada partido se vacía como si fuera el último y -por qué no- por ser un talismán para los títulos: Tévez ha ganado ligas en Argentina, Brasil, Inglaterra e Italia, a lo que hay que sumar una Libertadores, una Intercontinental, una Champions League y un Mundialito de Clubes.

A su lado jugará Morata, que pondrá la pimienta en Berlín porque su corazón es blanco. El delantero español se ha convertido en menos de un año en un ídolo para Turín, el sueño que todavía no ha podido cumplir con la camiseta del Real Madrid. Se entiende a las mil maravillas con Tévez y es tan inteligente a la hora de aprovechar su aceleración con espacios como para encontrar huecos imposibles cuando las jugadas se enmarañan. Un nueve versátil que ha crecido una barbaridad en Italia como demostró en las semifinales, marcando en ambos partidos.

Casi nadie apostaba por Allegri y Luis Enrique a principios de temporada

Casi nadie apostaba por Allegri y Luis Enrique a principios de temporada

Premio a los entrenadores

La final destaca el trabajo de dos técnicos obligados a escalar el Everest casi sin oxígeno, con mil ojos encima sin margen para el fallo. Massimiliano Allegri aterrizó este verano en la Juventus con el pecado original de haber dirigido -sin demasiado éxito- al Milan durante las últimas cuatro temporadas, lo que no llegó a entender una afición bianconera desolada por el portazo de Antonio Conte, hasta entonces una de las banderas de este equipo. Las cosas han cambiado bastante estos meses en Turín, que ha pasado de recibir con insultos a Allegri a tratarle como un héroe por haber llegado donde nunca alcanzó su antecesor. La Juventus de hoy es un equipo más maduro, capaz de jugar con varios esquemas y sin miedo a cambiar su estilo dentro de los noventa minutos, igual que el Atlético del Cholo Simeone. 

Allegri y Luis Enrique han acallado las críticas y se sitúan a noventa minutos de levantar el triplete

Tampoco ha sido fácil el viaje a Berlín para Luis Enrique, lastrado porque nunca ha sido -ni será- Guardiola. Las diferencias eran evidentes cuando ambos compartían vestuario y lo siguen siendo ahora tanto en lo evidente como en lo intangible. Luis Enrique es asturiano, se formó en la cantera de Mareo, llegó a defender la camiseta del Real Madrid y su estilo siempre fue mucho más pragmático, como lo es hoy este Barcelona en el que han desaparecido las líneas rojas. Lucho coincide con su amigo Guardiola en la perservarancia. Apostó por lo mismo a las duras y estuvo cerquísima de salir del club, silbado incluso por parte del Camp Nou, pero los números le han acabado por dar la razón, el Barça de Luis Enrique ha superado al de Barça del triplete en victorias, goles marcados y en los encajados. Su futuro todavía está en el aire, aunque ahora es él quién tiene la sartén por el mango.

El triunfo coronará a uno de los equipos, también a su entrenador, con un triplete que hasta ahora solo han conseguido alzar el Celtic de Glasgow, Ajax, PSV, Manchester United, Inter de Milán, Bayern Múnich y el Barcelona de Guardiola. Sería el primero para la Juventus, que además espera poder dedicar el título a las víctimas y las familias de la tragedia sucedida treinta años atrás en el estadio de Heysel, donde murieron 39 aficionados en los prolegómenos de la final de la Copa de Europa entre Liverpool y Juventus. Mil motivos para que la noche pase a la historia del fútbol.

Alineaciones probables

Juventus: Buffon, Lichtsteiner, Barzagli, Bonucci, Evra, Marchisio, Pirlo, Pigba, Vidal, Tévez y Morata.

Barcelona: Ter Stegen, Dani Alves, Piqué, Mascherano, Jordi Alba, Rakitic, Busquets, Iniesta, Neymar, Messi y Luis Suárez.

Árbitro: Cüneyt Cakir (TUR).

Víctor Pérez

Víctor Pérez es periodista. Licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Carlos III, fundó en 2001 FIFA-Champions para organizar torneos internacionales online del popular videojuego de EA Sports. Desde 2003 trabaja en el desarrollo de esta web como plataforma de información deportiva, que ha llegado a tener su propia revista interactiva, radio online y foros con una comunidad de más de 10.000 miembros. Durante los últimos tres años ha trabajado en la sección de deportes del diario ABC

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