Fútbol Internacional, Opinión — 19 de octubre de 2007 | 0:00

Clericus Cup

Un texto de

Hoy en fifachampions.com sacamos nuestro lado más devoto y nos marchamos hasta la Ciudad del Vaticano, donde desde febrero a junio de este año se ha celebrado uno de los torneos más singulares del planeta, la Clericus Cup. La Clericus Cup fue creada por el Cardenal Bertone, gran aficionado al fútbol en general y a la Juventus de Turín en particular, tanto, que ha llegado a ser comentarista de varios partidos cuando ejercía como arzobispo de Génova.

Este cardenal, que a su vez es el secretario de Estado del Vaticano, también ha apuntado la posibilidad de que el Vaticano pueda crear un equipo de fútbol de alto nivel, dispuesto a competir con los mejores equipos de la Serie A, así como la iniciativa de organización de una selección de fútbol vaticana, ya que este minúsculo estado incrustado en la ciudad de Roma es el único estado independiente europeo sin equipo nacional de fútbol.

Pero para saciar su hambre futbolística dentro del minúsculo estado pontificio, ha organizado esta liga clerical denominada "Clericus Cup". En su primera edición disputada en 2007, y organizada por Centro Deportivo Italiano (CSI), participaron dieciséis equipos organizados en dos grupos, que jugaron una liga regular cuyos cuatro primeros clasificados de cada grupo disputaron un play-off desde cuartos de final hasta la final. Los partidos tuvieron una duración de sesenta minutos y se disputaron en días entre semana, para no interferir en las actividades religiosas de los párrocos, concentradas en el domingo. La primera edición se disputó íntegramente en Roma, pero el Cardenal Bertone no descartó la apertura de fronteras para establecer nuevas sedes en futuros torneos. 

En esta primera edición participaron un total de 311 sacerdotes, entre los que encontramos 14 colegios y seminarios pontificios de la capital italiana. Como invitados, acudieron un combinado de jugadores vaticanos y otro con jugadores provenientes de la guardia suiza, la encargada de custodiar la Ciudad del Vaticano. Entre todos estos jugadores, encontramos a cuatro españoles, uno de los cuáles, ostenta el título del jugador más veterano del torneo con 54 años, demostrando su vocación y valentía. Entre las novedades en el reglamento del torneo, destacó la presencia de tres tipos diferentes de tarjetas, además de las habituales amarilla y roja, se estableció otra tarjeta de color azul, cuya muestra acarreaba la expulsión del jugador durante cinco minutos.  
En las semifinales del torneo, la Pontificia Universidad Lateranense dejó en la cuneta al equipo de los Legionarios de Cristo Mater Ecclesiae por un resultado de 7-6 en los penaltis, y el Redemptoris Mater hizo lo propio con el conjunto romano del Colegio Trasteverino del Sede Sapientie por un gol a cero, gol anotado por el sacerdote costarricense Pedro Ugalde. En la final, el Redemptoris Mater y la Pontificia Universidad Lateranense, que ya se habían visto las caras en la liguilla regular, se enfrentaron en el campo de hierba artificial del Oratorio de San Pablo, detrás de la cúpula del Vaticano, testigo durante más de cuatro meses de todos los encuentros del torneo. Finalmente, el Redemptoris Mater, ayudado por sus integrantes sudamericanos, aunque con su jugador marfileño lesionado, venció por un gol a cero al conjunto universitario. 
El máximo goleador del torneo fue el salvadoreño Marcos Tuillo, con 11 goles, y el portero menos goleado fue Simone Pegoraro, guardameta del equipo campeón, que mantuvo su portería invicta durante todo el campeonato. 
El tercer puesto fue conquistado por el equipo de los Legionarios de Cristo Mater Ecclesiea, 
que derrotó por 3-1 al Colegio Trasteverino del Sede Sapientie. 
Quizás es aventurar demasiado, pero después de todas estas evoluciones, ¿Quién sabe si algún día podremos ver un partido de Champions League entre el Real Madrid y el Equipo Vaticano? ¿O un partido entre España y el Vaticano? De momento parece que las bases para hacer todo ello van por buen camino...

¿Posible Imagen de la Camiseta Vaticana?
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