
Cuando el Zaragoza descendió a la Segunda División del fútbol español a la mayoría de los grandes equipos se les encendió la luz al ver que un súper goleador como Diego Milito podía estar desaprovechando su talento por los campos de la Liga Adelante. Fueron muchos los equipos que sonaron con fuerza para hacerse con los servicios del delantero argentino. Real Madrid, Inter o Valencia fueron algunos de ellos.
33 goles en 59 partidos fue el balance del atacante de Buenos Aires en dos buenas campañas en Italia. El Zaragoza, un equipo que ansiaba crecer, se fijó en él aprovechando las circunstancias. En el verano de 2005, el Genoa tras ascender a la Serie A gracias en gran parte a Diego, fue descendido a la Serie C por un caso de caso de amaño de partidos. ‘El Príncipe‘ fue cedido al equipo aragonés por dos temporadas a cambio de dos millones de euros, con una opción de compra valorada en cinco millones que posteriormente ejecutaron.
La empresa que el mayor de los hermanos Milito tenía enfrente era de órdago. David Villa, uno de los mejores delanteros europeos, tras un gran rendimiento fue traspasado al Valencia por doce millones de euros tras ofrecer un gran rendimiento en el Zaragoza. El argentino tenía que cargar con una responsabilidad muy importante, algo que hizo con absoluta profesionalidad y sobre todo con goles, algo imprescindible para un ‘killer‘ como él.
Pronto quedó claro que Diego Milito había explotado definitivamente como futbolista en el Zaragoza. Además de los muchos goles que conseguía por todos los campos de España, consiguió sentar cátedra con su calidad. Se había convertido en un ‘killer‘ con un gran instinto goleador gracias a su definición. A pesar de no ser un hombre excesivamente fuerte en el apartado físico conseguía volver locos a los defensas rivales con su capacidad para desmarcarse y su facilidad para fusilar la portería contraria con lejanos lanzamientos. Su punto culminante fue probablemente el partido de ida de la Copa del Rey de la temporada 2005/2006 frente al Real Madrid en La Romareda. Diego Milito le hizo cuatro dianas al Real Madrid, tres en la primera parte y uno tras la reanudación. La afición aragonesa aclamaba a su nuevo rey.
El Zaragoza tenía una pinta excelente en la temporada 2007/2008. A los Zapater, Sergio García, Diego Milito y compañía se unieron gente como Ricardo Oliveira, Fabián Ayala o Pablo Aimar. Las expectativas eran tremendas, la palabra ‘Champions’ sonaba cada vez más alto y más fuerte. Desgraciadamente este ambicioso proyecto fracasó estrepitosamente ya que el Zaragoza descendió a la Segunda División, un absoluto y rotundo fracaso.
En esta tesitura era inconcebible ver de nuevo a Diego Milito en una categoría menor, y casi sucedió esto. Tras un verano donde el Real Madrid parecía que corría con ventaja para ficharlo, todavía hay mucha gente en el club de Concha Espina que se no explican cómo pudieron dejar pasar a este magnífico delantero, ocurrió lo que prácticamente nadie pensaba, Diego Milito volvía al Genoa para intentar colocar al equipo genovés en una buena posición en la clasificación de la Serie A.
El traspaso se realizó fuera de plazo pero eso no fue obstáculo para que el ídolo de la afición regresara al ‘Stadio Luigi Ferraris’. A pesar de algunas protestas de otros clubs italianos se oficializo el fichaje por unos míseros 8 millones de euros. Los ‘tiffosi’ del Genoa saben la suerte que tienen al contar con este pedazo de jugador y más a ese irrisorio precio. ‘Diegol‘ es casi un Dios en esta ciudad ya que siempre ha respondido, nunca les ha fallado. Este año ha disputado catorce partidos en los que ha logrado 12 goles, casi una diana por encuentro. Un servidor no puede entender como los grandes desaprovecharon la ocasión de contratarle. Resulta cuanto menos curioso ver como muchos equipos grandes se quejan de no tener goleadores y no van a por este hombre. Diego Milito es sinónimo de gol y calidad, algo de lo que disfrutan sobremanera en el Luigi Ferraris y que muchos echan de menos.