El fútbol italiano vive otro lunes de repulsa tras los incidentes acaecidos en el estadio Luigi Ferraris de Génova, donde este domingo un grupo de hinchas detuvo un partido de la Serie A y obligó a varios futbolistas locales a despojarse de sus camisetas al entender que con su pobre rendimiento en el césped. El club deberá jugar los dos últimos partidos como local de la presente temporada a puerta cerrada.



