Champions League, Fútbol Internacional — 8 de junio de 2015 | 13:35

Inmortales en Berlín

La victoria del Barça (1-3) sobre la Juventus en la final de la Champions marca una década irrepetible para la leyenda del fútbol

Un texto de

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El Barcelona ganó mucho más que una Champions League en Berlín, superior a los puntos y también a los golpes el equipo de Luis Enrique a una dignísima Juventus de Turín en una final preciosa que retrató a los dos equipos como si el majestuoso Olímpico fuera uno de esos lienzos imposibles de Antonio López, impresionante la permeabilidad de los azulgrana y admirable el orgullo de los italianos.

Durante demasiado tiempo el Barça se paseó con la cabeza gacha por Europa, empequeñecido por la soledad de sus vitrinas frente a los vecinos y frente a los más grandes del fútbol. La historia comenzó a cambiar con aquel gol de Koeman en Wembley que quedará para siempre como símbolo del magnífico equipo de Cruyff, pero lo bueno para los culés ha llegado en esta década prodigiosa en la que han llovido todos los títulos posibles, pioneros en el mundo al conquistar dos tripletes -Liga, Copa y Champions- y gigantes al levantar cuatro Copas de Europa en la última década, una proeza inaudita desde los tiempos del Madrid de Di Stéfano y fuera del alcance de equipos míticos como el Ajax de Cruyff, el Bayern de Beckenbauer o el Milan de Arrigo Sacchi.

El balón lo fue todo en Roma o París, con Pep Guardiola en el banquillo, pero la final contra la Juventus deja a un Barcelona diferente, capaz de cruzar líneas que en el pasado eran fronteras, con mil matices, siempre valiente y sin renunciar a la pelota que tanto le ha dado. Y la Quinta sabe tan dulce como la primera por todo lo que le ha tocado sufrir, siempre con Tito en el recuerdo, a este Barcelona que ha vagado durante estos años hasta encontrar a Luis Enrique, el mejor capitán posible para dar un aire nuevo a un equipo que parecía asfixiarse en su propio traje. Casi nadie creía en noviembre porque el juego no acompañaba pero los mimbres eran distintos al de otras temporadas, lo que se ha terminado por refrendar por medio de un Messi superlativo que se ha quedado sin alcanzar el récord de marcar en tres o más finales distintas de la Copa de Europa, mérito de Di Stéfano, aunque seguro que la Pulga tendrá otra oportunidad porque la Saeta Rubia conquistó por primera vez Europa casi con 30 años y Leo está a quince días de cumplir los 28 con cuatro bajo el brazo.

Un campeón incontestable

El gol que abrió la final ante la Juventus habla a las maravillas de lo que es este Barcelona, donde Messi sigue siendo la fuente de todo, pero tanto con los pies como con la cabeza. Su cambio de juego, de derecha a izquierda aprovechando un extraordinario desmarque de Neymar rompió la basculación de los italianos, que se presentaban en la final como la mejor defensa de Europa y fueron golpeados a los cuatro minutos. Eficaz como siempre Jordi Alba jugando a un toque para Neymar, hábil Iniesta para recoger un pase al hueco que él mismo se hubiera podido dar y muy inteligente Rakitic, siempre en el sitio preciso, siempre en el momento adecuado. Durante un lustro se habló en el Camp Nou sobre el heredero de Xavi en el centro del campo, hubo quién soñó con Cesc y hubo quien lamentó la salida de Thiago Alcántara, pero al final todo ha resultado mucho más sencillo de lo imaginado, no porque Rakitic vaya a olvidar a Xavi -insustituible por mil razones- sino porque este Barcelona ha aprendido a jugar sin él, a repartir sus responsabilidades entre los demás. Y eso es mérito del entrenador.

Luis Enrique no iba a comerse el turrón y ha llegado a los exámenes con buena nota para acabar levantando el triplete en su primera temporada en el Barça. Igual que Guardiola, seguramente con peores sensaciones a nivel de juego pero con mejores números porque el equipo de Luis Enrique es el campeón más legítimo posible, triunfador tras doblegar al campeón de la Liga en la Copa del Rey, al de la pasada Champions en la Liga y a los campeones de Inglaterra, Francia, Alemania e Italia para levantar la Champions. Todo ello con más victorias, goles a favor y menos tantos encajados que en el primer año de Pep en el banquillo, lo que no parece una casualidad porque este Barça juega ahora tan cómodo con balón como sin él, con velocidad al contragolpe y también contra los equipos que se encierran atrás, que esta temporada han vuelto a llevarse los goles por puñados frente a los azulgrana.

El abrazo de dos mitos

Mención especial también merecen los de arriba, empezando por un bestial Luis Suárez que ha terminado por completar esa transformación del Barcelona, que ha pasado de jugar sin nueve a hacerlo con uno de los mejores del mundo, infinitamente generoso para sorpresa de la mayoría -no para los aficionados del fútbol inglés- con un gran sentido de la técnica y una entrega incuestionable. Fundamental ha sido igualmente Neymar, que casi nadie retrata ya como un jugador de cabriolas porque es mucho más que eso aunque a veces pierda la cabeza, extraordinario a la hora de moverse y dar salidas al juego, un futbolista que le hace la vida más fácil al resto. También a don Andrés Iniesta, sobresaliente en la final contra la Juventus -asistencia a Rakitic incluida- después de una temporada intermitente. Bendita intermitencia pensarán muchos.

La noche en Berlín acabó con la coronación del Barcelona y las lágrimas de una leyenda como Andrea Pirlo, consciente de que a sus 36 años y un pie en el fútbol estadounidense aquella era su última oportunidad de reinar en Europa. Recibió el mejor consuelo posible, el de un igual como Xavi Hernández que sí pudo cumplir el sueño de despedirse a lo grande, en una imagen entrañable para cualquier amante del balón, como Andrea y Xavi, que siempre estarán en el Olimpo del fútbol europeo.

Víctor Pérez

Víctor Pérez es periodista. Licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Carlos III, fundó en 2001 FIFA-Champions para organizar torneos internacionales online del popular videojuego de EA Sports. Desde 2003 trabaja en el desarrollo de esta web como plataforma de información deportiva, que ha llegado a tener su propia revista interactiva, radio online y foros con una comunidad de más de 10.000 miembros. Durante los últimos tres años ha trabajado en la sección de deportes del diario ABC

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