Fútbol Internacional, Opinión — 25 de noviembre de 2008 | 11:34

Los grandes siempre vuelven

Un texto de

Grandes jugadores

Javier de Miguel

El fútbol; un deporte caprichoso e ingrato como pocos que es capaz de elevarte hasta el cielo o hundirte en el infierno en apenas unos instantes.

Grandes talentos son recordados por sus fallos, ejemplos como Roberto Baggio demuestran que el factor suerte puede serlo todo en el deporte y que pese a su enorme calidad no estuvieron en el momento justo en el lugar adecuado. Pese a todo hoy voy a hablar sobre grandes jugadores, cada uno en su estilo, que aunque ya están cerca del ocaso de su carrera su calidad o valía hacen que su edad no sea un hándicap.

Dwight Yorke, con 37 años sigue siendo el mayor reclamo futbolístico de Trinidad y Tobago. Sus primeros pasos en la liga inglesa los dio en el Aston Villa formando una fantástica dupla atacante primero con Julian Joachim y después con el poderoso Deon Dublin. En Villa Park demostró su rapidez e inteligencia para la práctica del fútbol pero sobre todo un instinto goleador que llamó la atención del United.

Una vez ya fichado por los “red devils”, Yorke certificó 47 goles en 96 partidos y fue uno de los gran artífices del triplete logrado por el Manchester en 1999. Cuando su etapa en el Manchester llegó a su fin, Dwighty selló su traspaso al Blackburn Rovers dónde pasó con más pena que gloria; ahí parecía que la carrera del atacante de Trinidad estaba llegando a su fin, primero con su traspaso al Birminghan y después al Sidney australiano.

Sin embargo, cuando Yorke estaba a punto de retirarse su excompañero y a su vez entrenador del Sunderland R. Keane le llamó para que se incorporara al equipo del norte de Inglaterra. Pieza clave en el ascenso y permanencia en Premier League, Yorke es aún un jugador admirado y respetado, eso sí ahora manejando el juego desde la medular.

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Emilie Heskey, un delantero que a sus 30 años es un trotamundos del fútbol y que vuelve a copar portadas de prensa con su “re-debut” con Inglaterra y el interés de equipos nobles por hacerse con sus servicios. Heskey debutó en Premier con tan sólo 17 años, era un delantero al que pronosticaban un gran futuro y su dupla en las inferiores inglesas con Owen levantaban grandes esperanzas.

Descendió con su club a la First Division pero volvieron a Primera División y una vez allí Emilie explotó todas sus cualidades, fuerza, potencia, velocidad y un magnifico disparo a portería. Todas esas cualidades le valieron su pase el Liverpool dónde fue uno de los grandes ídolos de la parroquia local, hizo casi 40 goles en sus 4 temporadas con los “reds” pero lo que realmente ilusionaba a la grada era su raza y carácter.

De Anfield se transladó a Birminghan dónde rindió a un aceptable nivel y finalmente se ganó la confianza del Wigan para lograr su fichaje. Con confianza Heskey vuelve a escena con más fuerza que nunca y buenos equipos, Tottenham y Blackburn, están tras sus pasos.

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Alex del Piero, il Pinturicchio es uno de los mayores talentos futbolísticos de la última década. Su palmarés es impresionante, ya sea con la “azurra” o con su “vechia signora”, el 10 juventino colecciona galardones por doquier. Poco se puede contar que no se sepa ya pero, en su caso, el fútbol y parte de la crítica periodística transalpina se han cebado con un jugador respetado, amado y sobre todo comprometido.

Recientemente ha cumplido 34 años, ha vivido la conquista del Mundial con su selección del que la prensa le intentó hacer “la cama” para que no lo llevaran, descendió con la Juventus a segunda después del famoso “Moggigate” pero no abandonó el barco sino que fue el mejor de su equipo hasta devolverlo a Primera nuevamente.

Ganó y perdió varias Champions League, tuvo que soportar el descaro de algunos entrenadores de dejarlo en el banquillo pero Alex siempre vuelve. Su calidad volvió a brillar por todo lo alto y dejó claro que si hay calidad, los años no importan.

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Juan Sebastián “la brujita” Verón, este todo-campista argentino ha dejado huella allá por dónde su estilo poco fino pero su calidad indiscutible le han conducido en su carrera futbolística.

Considerado como uno de los mejores centrocampistas de la última década, Verón era un jugador que cubría y acaparaba fútbol como nadie, tocaba, se movía, llegaba y luchaba como el que más. Tal es su calidad que pese a haberlo ganado todo entre Inglaterra e Italia fue capaz de volver a su Argentina natal y apuntarse un nuevo título esta vez con el equipo que le vió nacer: Estudiantes.

Pocas veces se ha visto un jugador tan completo y más capaz de hacer tantas cosas y todas bien. “La bruja”, un talento innato con el balón como argumento..

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