José M. Rebollo / Otro blog sobre fútbol
Digno de misterio. El descenso del Betis es para estudiarlo y mandarlo investigar por una revista de sucesos paranormales. Increíble que un equipo se gaste semejante montante de dinero (unos treinta millones de euros) en reforzar la plantilla, y que descienda. Que jugadores como Emaná, Oliveia, Sergio García, Memeth Aurelio… no hayan impedido la tragedia. Irremediablemente y con dos equipos adelantándole en la ultima jornada. Duele, porque en 1985 el Málaga descendió en una tesitura similar. El Hércules ganó en el Bernabeu y el Valladolid en Sevilla, mientras el Betis empataba con el Málaga y nos mandaba a segunda. Incredulidad.
Pero voy a ser directo. Hay hombres que no aman al fútbol, este magnifico deporte y espectáculo, y son inmensa mayoría. Aman el dinero. Dinero que da de comer, pero no creo que un solo futbolista de primera se muera de hambre. Y si es así, siempre te queda vender el Mercedes o el BMW. Ya el año pasado el Málaga logró el ascenso a primera con un hombre clave, Hidalgo. Máximo goleador que terminaba contrato y héroe del ascenso con sus dos goles al Tenerife. Decidió irse al Zaragoza, en segunda, donde iba a cobrar más… pero las cosas no le salieron a Antonio tal y como pensaba. No contó para Marcelino y en invierno se fue a buscar minutos en Osasuna donde tampoco contó demasiado. Ahora ocurre algo parecido, pero con agravantes. La rivalidad Sevilla (incluyo al Betis) – Málaga es grande, y cuando tu portero pide no jugar contra el Betis porque ya ha firmado por él, aun cuando tu actual equipo seguía teniendo opciones matemáticas de entrar en puestos europeos, el prefirió defender su integridad personal antes que los intereses de su club.
Iñaki Goitia firmó por el Betis, sin condicionantes. Bruno fue más listo y si descendía se rompía el contrato con ese equipo, ese cementerio de elefantes, donde todo el oro del mundo no sirve de nada, porque te pudres poco a poco y donde Lopera hace y deshace a su antojo mediante la marioneta de Pepe León. Por eso Goitia cobrará más el año que viene, se podrá comprar un chalet más grande en Sevilla, pero jugará en segunda división (si es que finalmente juega), y se morirá de calor. Estos mercenarios son mayoría, pero siempre quedan ejemplos de lo contrario. Tamudo, santo y seña del Espanyol se despide con un triplete, el primero de su carrera. Echó el cierre a Montjuic. Dos símbolos del fútbol se van, parte de la historia.



