Fútbol Internacional — 20 de junio de 2009 | 20:35

Matthew Booth, un ídolo en Sudáfrica

Un texto de

Antonio Millán 

Gente de todo el mundo ya se ha dado cuenta durante esta Copa Confederaciones de los gritos sobre el central de Sudáfrica Booth cada vez que este jugador toca la pelota: cada vez que el prominente central sudafricano Matthew Booth, de 1,98m de altura, toca la pelota, la ya habitualmente ruidosa hinchada local se junta al unísono para cantar: "¡Boooooth!".

Cuando en un campo de fútbol, miles de personas cantan al unísono el fonema “u”, no es precisamente para halagar a un futbolista. Pues bien, el jugador del Mamelodi Sundowns representa la excepción a la regla.
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La pregunta se ha repetido en millones de hogares frente al televisor cada vez que juegan los Bafana Bafana: ¿por qué abuchean tanto a ese aún cuando el equipo gana y él juega tan bien? Hasta el propio técnico de la selección sudafricana, Joel Santana, se llevó ese susto: "La primera vez que escuché los gritos en el estadio, no entendí absolutamente nada.

Tenía claro que Matthew era un jugador querido por los aficionados. ¡Y de repente lo están abucheando sin razón!",  comentaba el brasileño.

Según explicó Booth a la FIFA, estos gritos que la gente interpreta como abucheos no son mas que un incentivo que la grada dedica a él y se trata, este hecho, de una costumbre sudafricana que ya ha sorprendido a más de uno en anteriores ocasiones:

"Cuando Mark Fish jugaba con los Bafana Bafana era lo mismo: los fans gritaban ‘Fiiish, Fiiish' de una  manera que parecía una protesta", comentaba el defensa de 32 años. "Ya perdí la cuenta de cuántas veces tuve que explicar a extranjeros que no pasa nada, que la gente en realidad me quiere", añadía.

Matthew lo comentaba a modo de chascarrillo, pero la realidad es que los aficionados si que sienten un profundo cariño por el “blanco” de la selección sudafricana; un cariño normalmente dedicado a goleadores y jugadores carismáticos más que a un central sólido y fuerte.

"Creo que tiene que ver con la entrega. Se dan cuenta de cómo tomo en serio los partidos", opina el central que militó en el fútbol ruso durante siete años. "O eso, o simplemente les parezco simpático. Habría que preguntar a los hinchas", comenta de forma distendida el jugador surafricano, quien espera disputar el año que viene su primer Mundial en su carrera.

 

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