Fútbol Internacional — 30 de octubre de 2008 | 12:20

North London, crazy London

Un texto de

Pol Gustems · Órbita Gustems

Harry Redknapp ha enloquecido al norte de Londres en apenas cuatro días. Tiene toda la culpa y lo más fantástico es que él lo sabe, como Fabio Capello. Todos conocemos la afición y dedicación del entrenador italiano a su trabajo. Pocos son los partidos importantes que se pierde. Si se ha de coger un tren, se coge. Si se ha de ir en avión, se va. Ahora, no le fastidiéis la llegada a casa con la traffic jam en la rush hour. Él coge su abriguito y se despega del asiento cuando faltan cinco minutos. Hoy no. Fabio lo sabía. Tenía que quedarse.

· Vídeo: Arsenal 4-4 tottenham

Y es que el derby del norte de Londres hoy fue para volverse loco, encerrarse un par de días y salir el sábado a preguntar si ya ha salido el Sol. Un partido en el que, en mi opinión, Fábregas y Modric se aburrieron. Un partido en el que la tónica de avance era el pase al contrario. Un partido en el que perdías la cuenta de los goles y se la preguntabas a Nasri, que él siempre se entera de todo. Para empezar, llega Bentley, que ha sido jugador de la casa y te la mete doblada por la escuadra. Además, tú sabes que el bueno de David se estaba arrastrando durante las primeras gameweeks y que no hacía nada de provecho. Pero no, tenía que marcarlo.

Luego las circunstancias invitaron a la felicidad. Remontabas. Eras feliz de ser un gunner. Tú sabías que tu fuerte era el juego raso, rápido, técnico, exquisito. Sin embargo, remontabas tirando de balón parado. Eso molesta más al eterno rival, lo sabes y te alegras. Les has dado por dónde no se lo esperaban. Pero, volvamos al terreno de juego, deja de mirar el pelo de Almunia. Sigues teniendo ocasiones, sigues haciendo un fútbol… poco técnico, pero muy veloz, de mucha profundidad y parece ser que efectivo.

Ay, lo temías. Viste la casaca con el 10 a la espalda y se te atragantaron las patatas. Pavlyuchenko no resultó una amenaza, pero éste sí. Sabes perfectamente que puede marcar sin chutar. No exageres, algo tendrá que hacer. ¿Esperar? No… no ésta vez. Colocarse. En el momento justo, en el lugar preciso, a la hora indicada… No falló a su cita con el gol. Bent te la había vuelto a colar.

Pero no te importa y eso te halaga. Tu equipo sigue atacando, no te da a tiempo a percibir que puedes volver a marcar porque ya lo has hecho. 4-2. Aplaudes a Van Persie, a Nasri y también a Sagna, que es majete. Esto ya está. Minuto 70 y partido en la saca. No se va a escapar. Ríes. Entra Song, también ríe. Se saluda con Denilson, que le dedica una sonrisa. Ojo, la tiene Jenas. No, no le siguen. Bueno, ¿en algún momento alguien lo parará no? Uy, está en el borde del área y hace como que chuta. Gol. ¿Y si…? No hombre. Estamos en el añadido y los Spurs no te quitarían el sueño así. Son los máximos rivales, pero tampoco son tan malas personas.

Miras al cuarto árbitro. ¿4 minutos? Además, sonríe cuando la grada se estremece. Tú sigues contento porque sigues atacando y crees que le vas a meter el quinto. A ver si así logras que termine todo esto. Ojo, la tiene Luka. Además, está algo así como liberado de la esclavitud del doble pivote. Está… sólo. ¡Oh no! ¡Lennon! El mismo que estaba bajando a hacer coberturas perdiendo de dos goles y que habías visto su tremendo esfuerzo. ¿Le había dado tiempo a subir otra vez? Bentley está contento, Luka también. Jenas no demasiado, porque tiene la expresión de Iniesta. Harry lo celebra.

En resumen: Arsenal y Tottenham disputaron un encuentro made in Premier League. Fútbol inglés al más puro estilo llegada aquí llegada allá. El centro del campo y la elaboración dejaron paso a las precipitaciones y los contragolpes. Vistoso, aunque con muchos errores. Hoy se volvió a dar una muestra de que no es como se empieza, si no cómo se acaba. No puedes confiarte, no a éste nivel. Por cierto, hablando de remontadas, ¡el Hoffenheim volvió a ganar! El liderato sigue siendo suyo. Termino. Destaco los golazos de Nantes y la triste derrota del Hull. Napoli, Udine, no fallan. Internazionale, otro empate a nada. En fin, un miércoles genial. ¿Verdad? Harry también lo cree.

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