
Cristiano Ronaldo fichó por el Real Madrid como la gran estrella del segundo proyecto de Florentino Pérez. El portugués está respondiendo.
El pasado domingo, contra el Villarreal, Cristiano Ronaldo completó su mejor partido vestido de blanco. Marcó un golazo de falta y participó en otros cuatro de la goleada de su equipo, además de provocar innumerables oportunidades de peligro. Su único pero fue la cara que puso cuando Xabi Alonso le pidió tirar el último penalti.
Pese a ese detalle, se advierte en Cristiano una notable evolución en la asignatura de compañerismo. Al principio, sólo celebraba sus goles. Ahora también se alegra de los que marcan sus compañeros. Así han sido los primeros seis meses de Ronaldo en el Madrid.
Comenzó la temporada con siete goles en cinco partidos (dobletes al Xerez y al Zúrich). Se quedó sin marcar por primera vez frente al Tenerife y luego llegó la lesión de tobillo frente al Olympique de Marsella. Dos goles y una entrada de Diawara que se convirtió en cuestión de Estado. Hasta la magia negra quiso una vela en ese entierro.
Cristiano forzó para ayudar a Portugal a clasificarse para el Mundial y volvió a recaer. Reapareció dos meses y una eliminación de Copa después, justo a las puertas del Clásico en el Camp Nou. Allí se vio que todavía no estaba al 100% y que la alegría del Madrid el resto del año dependería de él. Explosión, rapidez, ambición. Eso es Cristiano Ronaldo.
Y a veces le juega una mala pasada. El partido contra el Almería lo reflejó. Dio un gol, falló un penalti cuyo rechace cazó Benzema, después marcó él, vio la amarilla por quitarse la camiseta y acabó expulsado por rebotarse con Ortiz. Cristiano es el todo. Lo bueno y lo malo.
2010 comenzó con tres partidos de sequía para el portugués. Demasiado tiempo. Contra el Málaga marcó dos goles y soltó la tensión acumulada por el codo. Dos partidos más sin jugar.
Sin jugar, pero presente. La sombra de Cristiano es tan importante que sus compañeros se conjuran para que no se note la baja del portugués. Lo hicieron en Mestalla y lo repitieron en Riazor, campo maldito para el Real Madrid en los últimos 18 años. Si Cristiano está, le dejan las riendas. Si no, tiran todos del carro.
El luso volvió a jugar tras su sanción y marcó dos goles en Chapín. Que hablen, que hablen, decía en su celebración con Kaká. Y es que no hay día que los periódicos, las radios y las televisiones no hablen de Ronaldo.
Tras el batacazo de las estrellas en la Champions, Cristiano comprendió que era tarea suya lavar la imagen colectiva. Herido deportivamente por lo de Lyon y emocionalmente por las inundaciones de Madeira, el portugués dibujó su obra maestra, hasta el momento, vestido de blanco.
Sabe que el Real Madrid llegará esta temporada hasta donde él llegue. Y eso le gusta. Cristiano es el todo.
Datos de Cristiano Ronaldo:
Liga: 14 partidos – 12 goles
Champions: 5 partidos – 6 goles
Total: 19 partidos – 18 goles – 0,95 goles por partido
En el Bernabéu: 10 partidos – 10 victorias – 10 goles
