
¿Se aviva la Liga?
E. Ramiro Fernández
No sólo se los dejó el Barça, también se los arrebató el Valencia. Con su tela de araña, en la que cayeron los hombres de Guardiola una y otra vez. El planteamiento serio y eficaz de Emery ha atascado a un Barça menos fluido que otras veces. El Barça se adelantó en el marcador gracias a Messi, pero el Valencia remontó en cinco minutos mágicos.
El marcador se mantuvo inamovible hasta el minuto 85 cuando Henry, tras un afortunado remate, encontraba la rendija en la retaguardia ché, que al final terminó pidiendo la hora. El Barça lo siguió intentando pero el botín ya era bueno. Con este valioso punto el Barça amplia la ventaja provisionalmente hasta los siete puntos, pero la liga aún sigue viva.
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El partido se planeaba de aupa y lo fue. El ritmo del inicio del partido ya anunciaba que todos los presagios se cumplirían. Ambos contendientes salieron enchufadísimos y aunque las ocasiones no se prodigaban las balas de fogueo sobrevolaban Mestalla. El Barça intentaba adueñarse del balón pero el Valencia no le dejaba ni respirar. El gran derroche físico ché fue ejemplar y las jugadas azulgranas eran trabadas y confusas. A los Xavi, Iniesta, Messi y compañía les costaba asociarse más de lo habitual y las contras valencianistas buscaban las cosquillas y algo más a la zaga culé.
Pero las carreras de Silva, Mata y Villa se quedaron en espejismos cuando apareció él. O mejor, ellos. Corría el minuto 24 cuando el Valencia ya le había cedido la pelota al Barça y la pelota cayó en los pies de Iniesta en el vértice del área. El canterano rápidamente buscó a Messi y tras dos paredes el balón acabó alojado en la mallas. Fueron unos segundos en los que se paró el tiempo, sobre todo cuando Iniesta 'bailó' ante la salida de César, antes de cedérsela a Messi para que la mandara para dentro.
El 0-1 abrió huecos y dejó tocado al Valencia. A partir de ahí el Barça aumentó su dominio, mientras el Valencia se arremolinaba alrededor de su portería. Messi y Eto'o paladearon de cerca el gol, pero el premio se les escapó de sus labios o de sus botas. El antídoto ante el arreón azulgrana fue enmarañar el juego. Emery demostró tenerlo todo muy controlado y cuando el Barça se confundía ahí estaba el Valencia para lanzar rápidas contras. Una de ellas terminó en un insignificante corner que sería fundamental. De ahí nació el primer gol ché. Tras una mala salida de Valdés, estorbado por Puyol, la pelota golpea en la cabeza de Maduro, quien casi sin querer 'sube' el 1-1 al marcador (min. 42).
El empate dejó tocado a los azulgranas y revitalizó a los de Emery. Sus cinco minutos mágicos se completaron con el segundo gol ché. La jugada fue excelsa y nació en las botas de Pablo Hernández, uno de los más destacados hoy en Mestalla. El joven jugador valencianista tira una gran pared con Mata para ganar por velocidad a Puyol y Alves -¡casi nada!- y superar a Valdés con un sutil tiro cruzado (min 45).
Todo había cambiado justo antes de la visita obligada por los vestuarios. Pero el Barça no varió un ápice su apuesta deportiva, tampoco lo hizo el Valencia. Así, el Barça, ya con Henry en el campo, comenzó a inclinar el campo hacia la portería de César. Poco a poco fue madurando el partido, mientras el Valencia seguía corriendo y defendiéndose como buenamente podía, esperando que alguna contra 'matara' el partido. Así aguantó durante cuarenta minutos, con una actitud intachable, mientras el Barça con Henry a la cabeza comenzaba a cercar la meta ché. Fueron avisos antes de los hechos contrastados. El gol vino raro, casi sin esperarlo, aunque buscado. Nació de una falta a Iniesta que sorprendentemente bota Messi y César despeja con apuros ante la presencia de Busquets. La pelota caería a los pies de 'Titi', quien con un afortunada vaselina supera la oposición de varios defensas valencianistas (min. 85).
La celebración del gol ejemplifica lo importantísimo del punto conseguido. Y eso que el Barça no se conformó, con lo que llevó el miedo a Mestalla. Aunque el fortín valencianista acabó dignamente en pié, con una afición volcada y un equipo destrozado pero orgulloso con el trabajo realizado. El Barça, por su parte, después de mucho tiempo se volvió a encontrar un equipo que sí ha sido capaz de plantarle cara, que se preparen de ahora en adelante habrá varios como el Valencia. Por que ahora los envites son ya definitivos. Como el de mañana en el Sánchez Pizjuán que otorgará el verdadero valor a este punto: bueno, muy bueno o regular. Esta noche, al menos tras el partido, es valioso.