
Antonio R.Millán
Al Real Madrid- Getafe del pasado martes se le pueden poner muchos adjetivos. Se puede decir que fue un partido loco y lleno de emoción pero también podría ser calificado de batalla campal. Todo empezó en el penalti de Pepe.
Uno de esos momentos del fútbol en el que algún jugador pierde los papeles y la emprende a golpes con uno de sus adversarios. En la retina queda, por ejemplo, la famosa patada de Simeone a Guerrero en “la catedral”, por poner un ejemplo.
Por si fuera poco, el pique duró hasta los vestuarios. Nada más pitar el árbitro el “Cata” Díaz se fue a por Marcelo, lo que provocó una melé en el centro del campo.
Marcelo, que no es un santo y que ya venía calentito, empezó a hacerle burlas al jugador azulón y este nada más concluir el encuentro se fue a por él a degüello. Sólo los compañeros del defensa azulón evitaron que la cosa llegara a mayores. Afortunadamente todo quedó en una amarilla para cada jugador y los dos equipos alcanzaron el túnel de vestuarios sin más sobresaltos.
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