Noticias del Día — 19 de junio de 2009 | 22:47

El órdago de Guardiola

Un texto de

Emmanuel Ramiro

Fue hace más o menos un año. Un 17 de junio de 2008 concretamente, cuando los cimientos de la entidad blaugrana se tambaleaban tras echar a perder un grupo de jugadores excelentes que complacidos y sin exigencias cerraban el segundo año consecutivo sin títulos.

Ese día se presentaba Josep Guardiola i Sala, al que un más que discutido Joan Laporta se aferraba como el último clavo ardiendo con el que mantenerse en el cargo. Y ese día, Guardiola lanzaba su órdago sin dudas ni tambaleos en la voz.

El nuevo técnico culé hacía público lo que por aquellos días era un secreto a voces en el tan manido entorno azulgrana. Guardiola no contaba con las tres principales estrellas del equipo: Deco, Ronaldinho y Eto’o; y confirmaba que ya planificaban la temporada sin ellos.  Pero ese día Guardiola añadió un dato que entonces sonó a órdago y hoy se parece más a un farol.

“Si supiera que Eto’o y Ronaldinho hicieran 60 goles este año estarían con nosotros”, sentenció el catalán. Y el tiempo hizo el resto. Bueno el tiempo, y el hambre y orgullo del camerunés. Sólo el ‘León Indomable’ comenzó la temporada a las órdenes de Guardiola y ya saben como terminó todo. El camerunés sumó 30 goles en Liga, cuatro en Champions, incluyendo el primero en la finalísima de Roma, con lo que se convirtió en el único jugador azulgrana en marcar en dos finales de Champions.

Los méritos parecen evidentes y a pesar de ellos, -y por segundo año consecutivo- Eto’o vuelve a tener su destino fuera del Camp Nou. El camerunés es y ha sido siempre un tipo especial, tanto dentro como fuera del campo. En este año ha sabido calmarse, ha hablado sólo en el rectángulo de juego y ha conseguido su mejor marca goleadora como profesional. Eto’o se ha sacrificado por el Barça con el que ha saboreado los triunfos globales, dejando escapar a última hora los personales como la bota de oro.

Y sin embargo, demasiados indicios apuntan a su marcha. Pero eso no es lo peor. Lo más preocupante serían las formas, porque si malo es perder al segundo mejor goleador de toda Europa, peor aún es hacerle salir por la puerta de atrás. Una especialidad ‘made in Barcelona’, por lo que no sería el primero, ni desgraciadamente el último. Y una vez más el dinero aparece como desencadenante de la situación. Mientras el camerunés pide un aumento de sueldo ganado en el campo, el Barça ofrece una renovación en cuanto a la duración del contrato sin aumento de ficha alguna (al menos en los fijos).

Eto’o y el Barça, por tanto, se vuelven a encontrarse en una situación de no retorno. En la que la entidad culé entiende que está ante la última oportunidad para sacar dinero por un posible traspaso, mientras que el camerunés está también ante su último gran contrato como jugador de fútbol en un club de primer nivel. Los dos se deben mucho, porque Samuel se ha hecho más grande en Barcelona y el club ha crecido hasta engrosar sus vitrinas con dos nuevas Copas de Europa gracias a jugadores como el ‘León Indomable’. Quizás por eso las únicas palabras que debería haber entre ambos fueran de agradecimiento.

‘Samu’ ha dado sus mejores zarpazos con el Barça y eso, a pesar de que nunca ha ocupado plenamente el corazón de los blaugranas. Parece que sus goles nunca han sido suficiente para colmar a la afición culé, pero nadie como ellos han disfrutado tanto con sus goles. Él, que ha sobrevivido a varios ciclos, que ha salido airoso de los excesos y de la autocomplacencia de épocas pasadas aguarda en su guarida un último regate con el que poder zafarse de un destino que por segundo año consecutivo le persigue y le empuja fuera del Camp Nou.

Guardiola ya rectificó una vez y los resultados han sido inmejorables. Su órdago ha sido respondido por el indomable camerunés y parece que éste dobla la apuesta al menos hasta junio de 2010 cuando finaliza su contrato. Ahora le toca al Barça y a Guardiola mantener la suya o ‘achicarse’ para el beneficio del equipo. La partida de poker no ha terminado y el técnico todavía puede, tal y como hizo la temporada pasada sacarse un as de la manga.  

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