Llegaban en condiciones algo precarias tanto Schalke como Borussia Mönchengladbach a este partido de la sexta jornada de Liga. Duelo en la parte baja de la tabla en la que de nuevo Felix Magath estaba en el punto de mira, pese a su victoria entre semana ante el Friburgo por 1-2.
Y no comenzaron bien las cosas para los Königsblauen. El Gladbach supo reaccionar a los minutos iniciales (donde el Schalke suele apretar) y comenzó a hacerse dueño del centro del campo. Los locales perdonaban demasiadas ocasiones y al final fueron los potros los que golpearan primero, gracias a un gol del capitán, el belga Filips Daems, y desde los once metros. El penalti fue cometido por Metzelder sobre el argentino Bobadilla cuando apenas se llegaba al cuarto de hora del encuentro. 0-1 y pitos sobre Magath.
El ambiente se puso aún peor, el Schalke tenía sus ocasiones pero no materializaba, incluso al árbitro se le escapó un penalti por mano (mejor dicho, antebrazo) de Brouwers. Michael Bradley remataba una rápida jugada que dejó a los defensas locales desconcertados y desde la frontal hizo el 0-2, sentenciando el partido.
No obtante, al poco de comenzar la segunda parte los azules desperdiciarían un córner, pero Metzelder, cuando toda la defensa salía a la contra, puso un balón aéreo para que Klaas Huntelaar hiciera su tercer gol en Liga, calmando un poco el ambiente y metiendo al Schalke de nuevo en el partido.
El Schalke era dueño de las mejores ocasiones, pero a punto estuvo de empatar el Gladbach, de hecho Arango consiguió el 2-2, pero fue anulado correcta y rápidamente por el colegiado por un fuera de juego muy justo. Antes, Reus había estrellado un balón en el travesaño (y no era la única oportunidad que había tenido este genial jugador). En los últimos minutos llegaría la expulsión de Brouwers, defensor holandés visitante, que propició una mayor subida de los hombres del Schalke, logrando Raúl ese definitivo empate a dos a pase de Jurado.
De esta manera, los Königsblauen acumulan ya dos partidos sin perder (que no está nada mal teniendo en cuenta que los cuatro primeros los perdieron), aunque siguen sin salir del pozo del descenso. A pesar de todo, la imagen parece cambiar y el equipo mejorará en cuanto la pelota entre. Habrá que ver de qué son capaces en su próximo desafío, en Nürnberg (antes deberán jugar contra el Benfica en Champions).
