
Francisco Ortega
Partido de pico y pala donde el Sevilla tuvo que ponerse el traje de faena y bajar a la mina para poder arrancar un valioso triunfo del estadio Lluis Companys.
La afición del Espanyol acudió en buen número (29.000 espectadores) para apoyar a su equipo en estos difíciles momentos, pues tras la combinación de resultados de la jornada, el equipo blanquiazul comenzó el encuentro siendo el colista de primera.
El conjunto sevillano arrastraba también una crisis de resultados tras perder las tres últimas semanas. Con estos condicionantes, el partido siguió el guión esperado: partido bastante trabado, con excesivas precauciones defensivas por ambas partes y juego fuerte, donde nadie ha escondido la pierna ni ha rehuido el choque.
Tras unas posibles manos de Squillaci muy protestadas por el público a poco de comenzar, nos tenemos que ir al minuto 36 para encontrar la primera gran ocasión. Centro desde la izquierda de Nené al segundo palo al que no llegó a rematar por centímetros Luis García en boca de gol. En el 39, Jesús Navas le gana la espalda a la defensa en un saque de banda y se planta sólo delante de Kameni, pero no supo definir y mandó el balón fuera. La primera parte concluyó con una jugada dudosa, tras un choque dentro del área siguiendo un balón bombeado, entre Palop y Luis García en el que el árbitro no apreció falta.
Tras el descanso se vió a los equipos con otro aire y en los primeros 7 minutos de la reanudación Luis García y Coro pusieron a prueba a Palop. Respondió el Sevilla con un chut de Diego Capel, desde fuera del área tras varios caracoleos, que se marchó fuera por poco. Y llegamos al momento clave que pudo cambiar la suerte de un duelo hasta ese momento tremendamente igualado. En el 60 de partido, increíble doble ocasión de Coro que se encuentró una pelota clara dentro del área, fruto de un mal despeje de Palop, y que David Prieto consiguió salvar por dos veces desde el suelo y bajo palos. Aún no se había recuperado el Espanyol de este clarísimo error, cuando tres minutos después, el árbitro expulsó al jugador Lola por doble amonestación, tras una dura entrada a Diego Capel.
A partir de aquí y con 27 minutos por delante, el Espanyol se vino abajo y el Sevilla intensificó su dominio y se hizo amo y señor del encuentro. Vinieron momentos de agobio en la portería perica y entonces Kameni se convirtió en una muralla infranqueable, deteniendo peligrosos disparos de Romaric, Renato y Kanouté, más la inestimable ayuda de dos palos salvadores. Se veía venir y el gol llegó en el minuto 83, en una jugada por la derecha de Jesús Navas que centró al área y Kanouté remató con pierna derecha al fondo de la red. Gol muy protestado por un más que posible empujón del ariete sevillista a su defensor Pareja antes de recibir el balón. Con un conjunto blanquiazul ya entregado, Kanouté puso la puntilla en el descuento tras rematar a puerta vacía otra buena jugada de Jesús navas desde el extremo.
En resumen, quizás excesivo premio para un Sevilla que supo sudar la victoria, puesto que hasta la expulsión de Lola el partido no había tenido un dueño claro. El Espanyol, muy voluntarioso, ha quedado tocado por esta derrota y Pochettino tendrá mucho trabajo para levantar el ánimo de unos jugadores que no ganan en Liga desde el pasado 2 de noviembre, un pesado lastre que les ha llevado a ocupar el último puesto en la tabla.
0. RCD Espanyol: Kameni; Sergio Sánchez, Torrejón, Pareja, David García; Lola, Román Martínez (Iván de la Peña, min.46); Coro (Ángel, min.66), Luis García (Tamudo, min.87), Nené; e Iván Alonso.
Goles: 0-1, min.84: Kanouté. 0-2, min.90+: Kanouté.