
A la conquista del Bernabéu
Juan Carlos González · FIFAChampions
El Madrid y el Sporting tienen un objetivo común: la conquista del Bernabéu. Los visitantes porque si se llevan algún punto habrán dejado su bandera clavada para todo el año, y los locales porque necesitan reconquistar el amor de una grada que empieza a exigir más.
Ya no vale con llevar el sueldo a casa, sino que además hay que tener detalles y dedicar mimos. Para ello, Schuster dará prioridad al cabeza de familia, Raúl, para que primero recupere la confianza en sí mismo y después seduzca a la dama.
El Madrid y el Sporting tienen un objetivo común: la conquista del Bernabéu. Los visitantes porque si se llevan algún punto habrán dejado su bandera clavada para todo el año, y los locales porque necesitan reconquistar el amor de una grada que empieza a exigir más. Ya no vale con llevar el sueldo a casa, sino que además hay que tener detalles y dedicar mimos. Para ello, Schuster dará prioridad al cabeza de familia, Raúl, para que primero recupere la confianza en sí mismo y después seduzca a la dama.
Esta vez parece que las rotaciones dejarán en el banquillo a Van Nistelrooy, porque si hay una ocasión para reservarlo es en casa y cuando se recibe al colista. Siempre quedará tiempo para ponerle el traje de héroe y mandarlo con la espada a cortar cabezas y rescatar a la princesa. En un principio, el entrenador alemán confiará en Raúl e Higuaín para que se entiendan, marquen goles y juntos de la mano hagan desaparecer el debate en la prensa sobre si uno u otro. A Schuster no le gusta enfrentarse a ese asunto, por lo que intentará que se solvente solo, con una gran actuación de los dos, antes que sentar a uno y dar libertad al otro.
Enfrente estará una víctima propicia para todo tipo de reconciliaciones. El Sporting de Gijón todavía no ha puntuado en esta Liga y el sitio menos adecuado para proponerse este objetivo, a priori, es el Santiago Bernabéu. Claro que si consiguen algún premio, ese o esos punto/s les harán olvidar las penas y ver el mundo con otros ojos. Pero no hay que olvidar que el Sporting tiene un estilo de juego bastante ofensivo, como ya demostró contra el Barcelona y que le costó recibir seis puñaladas en vez de conformarse con un par de ellas.
Esto se debe al carácter del entrenador, Manolo Preciado, que es de esos tipos que nunca se esconden y ganen o pierdan caen bien por las ganas que le pone. Y porque su fútbol mira siempre hacia la portería contraria y nunca le retira la mirada al rival. Si a esto le sumamos un partido de despistes por parte de la defensa blanca como ya ocurrió contra el Numancia, el uno en la quiniela puede peligrar. En Gijón se han quedado Jorge García, que junto a Sergio Sánchez había disputado todos los minutos del campeonato, Rafael Sastre y Jorge Matabuena, dos titulares en los tres primeros partidos. Suena a castigo o a que Preciado reserva balas para el partido del sábado contra el Villarreal.
Por su parte, Schuster sólo guardará a Van Nistelrooy, y quizás algo en defensa, porque en el centro del campo jugarán los que están, porque los demás se han quedado en la enfermería curándose sus heridas. El objetivo madridista es no caer herido en casa, donde las vergüenzas resuenan más y las escucha hasta el vecino.