Noticias del Día — 15 de abril de 2012 | 2:26

Muere Piermario Morosini, jugador del Livorno: historia de una tragedia

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Contra la adversidad, Piermario Morosini siempre optaba por levantarse. No era poco para alguien que desde tan joven había pasado por tragos tan amargos. Nacido en Bérgamo, en el norte de Italia, el 5 de julio de 1986, se quedó sin madre cuando solo tenía 15 años. Dos años la vida le arrebataba también a su padre, Aldo, por problemas cardiacos según avanzan algunos medios italianos. La doble tragedia marcaría para siempre su vida y la de los que le rodearon. Más tarde perdería a su hermano, discapacitado, que dejó solos a Piermario y su hermana mayor.

El destino todavía aguardaba un fatal final para Piermario, un joven de 25 años al que su compañeros le querían por su tesón. Él nunca se rendía. Criado en las categorías inferiores del Atalanta recaló en 2004 en el Udinese a través de la copropiedad, muy habitual en Italia. Primero fue cedido al Bolonia, luego brillaría en el Piacenza. Siempre con la «azzurra» entre ceja y ceja. Compartió incluso vestuario con Balotelli, Marchisio o Giovinco en una espectacular sub’21. Su trayectoria sigue con Reggina, Pádova y de nuevo Vicenza. Su último destino era el Livorno, el club amaranto de la Toscana cuya afición comulga con el comunismo.

La tragedia tuvo lugar en el estadio Adriático de Pescara, a solo unos metros del mar que tanto atraía a Piermario. Allí cayó hasta tres veces Morosini. Intentó levantarse en dos ocasiones, pero el corazón le fallaba. Sus compañeros no tardaron mucho en darse cuenta de la gravedad de la situación y el partido quedo suspendido mientras el joven recibía primeros auxilios sobre la hierba. Se llegó a utilizar el desfibrilador, pero no era suficiente: necesitaba ser trasladado urgentemente al hospital. Sucede que la ambulancia que debía socorrer a Morosini se encontró con un obstáculo fatal. Un coche de la policía estaba atravesado en la puerta de acceso al campo. Tuvieron que ser los bomberos, rompiendo la luna y quitando el freno de mano, los que quitasen de ahí el coche. Se perdieron entonces unos minutos que pudieron ser preciosos en la lucha contrarreloj por la vida de Morosini.

Nadie se lo podía creer en el campo. La situación recordaba a la vivida en la Premier hace unas semanas donde Fabrice Muamba, del Bolton, estuvo a punto de perder la vida. Los jugadores de ambos equipos apenas podían mantener la emoción. Algunos lloraban y otros se echaban las manos a la cabeza. Los menos sacaban fuerzas para ayudar a meter la camilla en la ambulancia rumbo al hospital. En ese momento alguno creyó ver consciente a Morosini.  “Me miró a los ojos cuando entró en el coche”, comentó al canal Sky un delegado del Pescara, Danilo Iannascoli. Pero según los médicos el futbolista llegó muerto al hospital. “Hicimos todo lo que pudimos para reanimar al chico, pero nunca recuperó la consciencia”, explicó  Leonardo Paloscia, jefe de la unidad de cardiología del hospital Santo Spirito de Pescara donde se agolpaban las lágrimas y los gestos de rabia de compañeros, amigos y aficionados.

“Lo conocí cuando tenía unos 12 o 13 años. Jugó y fue capitán de todos los equipos juveniles”,  esboza Mino Favini, amigo y actual director de las categorías inferiores del Atalanta, que recuerda su entereza pese a las tragedias familiares. “Nunca hubo ningún problema en todos los exámenes médicos a los que fue sometido”, apunta. Varios aficionados del Livorno se concentraron junto al estadio del equipo tras conocer la triste noticia. “Estoy devastado. Lo conozco desde hace seis años y era un tipo maravilloso“, dice Vincenzo Marinelli, responsable de la sub’21 italiana. Palabras similares se han escuchado en boca de los dirigentes de los clubes por los que pasó y, en general, de todo el fútbol italiano. La Federación decidió suspender todos los campeonatos ante la tragedia. Ahora se tratará de esclarecer el motivo de su muerte con la autopsia. El alcalde de Pescara ha anunciado igualmente una investigación sobre posibles responsabilidades en la demora por evacuar a Morosini al hospital.

La vida se acaba para un buen centrocampista que lejos del fútbol era un tipo sencillo. Por eso se había ganado el corazón de muchos aficionados del Livorno a través de su perfil en Twitter. De sus mensajes se desprendía su pasión por la Toscana, la música, el mar y por Annina, su novia. Un destino cruel para un joven lleno de vida. Descansa en paz, Piermario.

Víctor Pérez

Víctor Pérez es periodista. Licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Carlos III, fundó en 2001 FIFA-Champions para organizar torneos internacionales online del popular videojuego de EA Sports. Desde 2003 trabaja en el desarrollo de esta web como plataforma de información deportiva, que ha llegado a tener su propia revista interactiva, radio online y foros con una comunidad de más de 10.000 miembros. Durante los últimos tres años ha trabajado en la sección de deportes del diario ABC

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