A nadie se le escapa a estas alturas que Mario Balotelli es un futbolista particular. Un tipo de otra década, de otro fútbol. De la quinta de Maradona o George Best.Para bien o para mal Balotelli nació ya en la década de los noventa en Palermo. Los primeros capítulos de su biografía -solo tiene 20 años- son turbulentos. Escándalos, peleas, locuras y genialidades dentro del campo. Ya lo ha demostrado, por fin, con la camiseta
de Italia.
Las dos caras de Mario asomaron en el último partido de la fase de grupos de la Eurocopa que se disputa en Polonia y Ucrania. Defraudó contra España y contra Croacia, pero despertó contra Irlanda. Quizás porque empezó el partido desde el banquillo. Quizás porque parte de la grada le silbó nada más entrar o quizás para demostrar al seleccionador, Cesare Prandelli, se había equivocado. Saltó al césped y firmó la clasificación de Italia para los cuartos de final con un gol exquisito para el recuerdo del torneo.
Pero la vida de Mario jamás fue sencilla. Así que fue marcar y desatarse el Jekyll y Hyde que lleva dentro. Abrió la boca y, lo más seguro, es que no fuera para decir palabras bonitas. De ahí que Bonucci se apresurara a taparle la boca en vez de celebrar el gol. «Estaba hablando en inglés y no le entendí ni una palabra. Le puse la mano en la boca por si acaso», se excusaba Bonucci tras el encuentro. Los periodistas italianos no tardaron mucho en abordar a Prandelli sobre la actitud del delantero. «¿Qué si su rabia iba dirigida contra mí? Le preguntaré», dijo. Y dejó una advertencia envuelta en un sincero halago. «Es un chico de oro, pero tiene que dar un salto de calidad para ser un verdadero campeón. Debe aceptar las críticas y el banquillo. Cuando sea consciente de que estamos para ayudarle progresará», sentenció.
Italia entrenó este martes en Cracovia. Oportunidad para que Prandelli y Balotelli se vieran las caras. Y así fue. El técnico apartó al jugador a un lado del campo y mantuvo una conversación de unos dos minutos y medio con él cuyo contenido es un misterio. Prandelli decidió dar la tarde libre al equipo y Mario fue el primer en cruzar la puerta. Lo hizo en su coche particular, idéntica rutina a la de los dos partidos anteriores. Tras jugar contra España alivió las críticas con la compañía de una guapa mujer en el centro de Cracovia. En el segundo día de descanso optó por ir de compras y refrescarse con un helado, ¿qué hará ahora «SuperMario»?
P. D. Nosotros no lo hemos conseguido descifrar, pero según el diario Sport Balotelli dijo esto.
