Noticias del Día — 19 de febrero de 2009 | 10:27

Sin ataque es imposible

Un texto de

Dani Navedo · 'El fútbol es injusto… a veces'  

Ilusión. Eso es lo que había en Coruña antes de este partido. Y digo antes, porque después del choque no queda nada. El Aalborg, un equipo que llevaba más de dos meses sin jugar un solo partido oficial, pasó por encima del Deportivo logrando una ventaja de 3-0 para venir de vacaciones a Coruña.

Ya se empieza a hablar de la remontada, de rememorar viejas noches mágicas en Riazor y lograr lo imposible… pero yo me pregunto, ¿no será mejor empezar por saber porqué hay que remontar?

El Deportivo ha viajado por muchísimos campos de Europa, por algunos de los llamados imbatibles, se ha encontrado con los peores ambientes posibles, con estadios de los llamados infiernos, con equipos que eran superiores a los gallegos… y, como mínimo, ha salido vivo del enfrentamiento. ¿Porqué? Fácil y sencillo. Si algo ha caracterizado al Deportivo y si por algo es un club tan querido y tan apreciado en el extranjero, es porque nunca ha tenido miedo.

Hoy Lotina, al que, personalmente, sigo considerando un gran entrenador y al que le hay que dar mil gracias por lo que está haciendo con una plantilla tan limitada como la del Deportivo, ha deshonrado ese mito que el club lleva tejiendo más de cien partidos en Europa. Planteamiento cutre por parte de Miguel Ángel Lotina con un medio campo formado por tres pivotes netamente defensivos: Sergio, Juan Rodríguez, Antonio Tomás; más en busca del empate que de ganar o, al menos, de intentar demostrar porque el ser favoritos o plantar cara. En punta, un hombre que, como ya se ha comentado en más de una ocasión, actualmente solo sirve para defender, Mista, que de nuevo no apareció ni en donde se supone que debería estar, en el área.

El Aab salió a por el choque desde el principio y, pese a que por momentos el Dépor tenía el balón, la goleada era más que previsible; sin embargo, la solidez defensiva, pese al improvisado lateral derecho (Adrián López), hizo que el resultado inicial se mantuviera en el electrónico hasta el tiempo del bocadillo. "¿Y ya está? ¿Esto es el resumen de la primera mitad?" estaréis pensando algunos. Pues si, ya que me dio bastante pena ver a un Deportivo en el que Valerón tenía que pasar el esférico atrás porque no había absolutamente nadie por delante de él, gracias al planteamiento del técnico de Meñaka.

Hizo falta un gol para que el Dépor espabilase. El primer tanto de los locales llegó en el minuto 54, obra de Due, tras hacer un amago en el área que todavía está buscando Adrián López. Nada más recibir el tanto en contra, los de Lotina parecieron darse cuenta que a base de defender no iban a conseguir nada, por lo que empezaron a llegar los efectivos a las ofensivas. Valerón ahora veía jugadores con su misma camiseta cuando miraba hacia adelante, no como antes, que solo tenía la opción de pasar a la banda o hacia atrás. En apenas un minuto, los gallegos tuvieron más oportunidades que en todos los minutos anteriores: un gran centro de Filipe no llegaba a su destino, pero acababa en córner; en ese mismo saque de esquina, Mista mandaba al larguero un cabezazo de Lopo, mientras que Valerón no conseguía mandar entre los tres palos el rechace.

Llegaban los cambios y, con ellos, lo que algunos ya han bautizado con el nombre de "Lotinadas". En el minuto 61 entraba Omar Bravo por Mista, algo lógico teniendo en cuenta lo poco que había hecho el delantero deportivista, apenas sin movimiento, y que los demarques del mexicano serían aprovechados por la visión de juego de Juan Carlos. No obstante, esto se va al garete si cuatro minutos más tarde quitas al gran Mago de Arguineguín y metes a un Joan Verdú, que aunque no da malos pases, no tiene ni punto de comparación con Valerón.

Ir perdiendo por 1-0 y en lugar de quitar a uno de los tres pivotes defensivos que estaban en el campo (Sergio, Juan Rodríguez y Antonio Tomás), para dar entrada a Verdú, cambiar al gran Juan Carlos, es lo que ahora mismo en Coruña se llama Lotinada. El 2-0 llegaría en un error de la defensa al tirar la línea, algo casi normal teniendo en cuenta la de veces que tuvo que hacer balance por los constantes cambios de juego del Aalborg, el segundo tanto en la cuenta particular de Due.

Salió Lafita en el minuto 77 por Antonio Tomás, aunque ya era demasiado tarde para arreglar el estropicio. Curioso que uno de los jugadores más en forma del Dépor, que había dicho antes del encuentro que "un jugador tiene que estar muy mal para perderse este partido", se quedara en el banquillo… Ya para rematar la faena, Aranzubía hace un penalti dudoso que transforma Jakobsen de forma magistral, poniendo el 3-0 y, porque no decirlo, haciendo justicia y dándole una lección a Lotina

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