El conjunto de Garrido desaprovecha la oportunidad de copar el liderato de la Liga, ante un Hércules que aguantó estoicamente las envestidas de los amarillos y del colegiado Muñiz Fernández. Los internacionales Valdez y Trezeguet adelantaron en sendas ocasiones a los alicantinos. Capdevila y Borja Valero igualaron la contienda.
En una otoñal noche alicantina echó a rodar el balón el encuentro que cerraba la séptima jornada de Liga ante unos 20.000 espectadores en el remozado José Rico Pérez. Sin novedades de última hora en los respectivos onces de cada equipo; el Hércules saltó al campo con la firme intención de llevar las riendas del partido, y suyos fueron los primeros minutos de tanteo.
Sería el Villarreal, quién ante un Hércules falto de profundidad; cogiese la manija del encuentro lanzando constantes ofensivas sobre la portería de Calatayud, aprovechando rápidas triangulaciones en ¾ de campo; que dieron entre otros resultados un derechazo de Nilmar al larguero.
A pesar de ello; sería el paraguayo Nelson Valdez, quién en el minuto 25 del encuentro conseguía adelantar a los locales en un embotellamiento de la defensa amarilla; que erraba a la hora de tirar el fuera de juego. Sin embargo, poco le duró la alegría a la parroquia herculana; que veía como dos minutos después el italiano Rossi apuraba linea de fondo y servía un centro a Capdevila, que este remataba a placer.
Las tablas campeaban en el marcador y hacían augurar un cambio en el liderato salvo sorpresa.
Rossi volvía a encontrarse con la madera; mientras que un atinado Trezeguet acertaba a rematar un centro servido por el holandés Royston Drenthe (fenomenal durante todo el partido) que volvía a situar por delante a los alicantinos.
Parecía que esta vez el Hércules ganaba enteros para alzarse con la victoria y por consiguiente con los tres puntos; pero el protagonismo del colegiado asturiano Muñiz Fernández, provocaba otro cambio de tornas al expulsar al francoargentino David Trezeguet presuntamente por sus reclamaciones tras una falta a Borja Valero. Llegando así al descanso.
Tras la reanudación, el Villarreal surgió cual apisonadora achicando a un inofensivo Hércules en su área, que descansaba toda fe en sus contras. Las acciones de peligro por parte de los pupilos de Garrido se sucedían, y sería en el minuto 62, cuando Borja Valero conseguía tras una internada en el área, ajustar un disparo duro y seco al palo cruzado de la portería de Juan Calatayud.
Esta vez si que parecía que el Villarreal se erigiría victorioso en la contienda a pesar del coraje y pundonor de los blanquiazules. El cronómetro corría y corría; y un desgastado Hércules conseguía menguar las fuerzas de su adversario gracias a un planteamiento defensivo propio de un equipo transalpino. Así lograba el Hércules comenzar a desperezarse poquito a poco y a controlar el tiempo del partido.
Tal fue su labor, que incluso Drenthe y Pamarot en sendas ocasiones estuvieron a punto de poner el 3 a 2 en el marcador. Muñiz Fernández, no contento con el daño provocado hasta entonces; prefirió seguir animando la fiesta con las expulsiones de Borja Valero por segunda amarilla y a Mussachio por roja directa al propinar un más que dudoso codazo al holandés Drenthe.
Los ánimos en la hinchada local que habían llevado en volandas al equipo hasta los minutos finales del partido a pesar de los fuertes arreones visitantes, enloquecieron al ver la posibilidad de llevarse los tres puntos; aunque ambas escuadras se mantuvieron firmes sin dar lugar a más novedades.
