
Víctor Pérez / Opinión
Tras el festín del Bernabéu turno para el fortín de Stamford Bridge. El Barcelona está ante uno de los partidos más importantes de la temporada, y probablemente, de su historia. Los de Guardiola están a un paso de plantarse en la final de Roma y tener al alcance un triplete jamás logrado por un equipo español. El desafío es enorme.
Ya lo demostró el Chelsea en la ida; bien armado atrás y con muchas ganas de hacer sangre arriba. Al Barça le costó más de la cuenta tener ocasiones -que las tuvo- y no estuvo demasiado lejos de encajar un gol que hubiese sido muy difícil remontar en la vuelta.
Eso sí, el favorito sigue siendo el Barça. Por plantilla, por sistema y, sobre todo, por fútbol. Además cuenta con un entrenador que lo entiende igual de bien que cuándo se vestía de corto. Guardiola supo desequilibrar el partido del Bernabéu desde el banquillo, por eso se doctoró en el Bernabéu. Lo hizo con una maniobra sutil, hábil, que descolocó a la retaguardia del Madrid. Todo salió a la perfección.
Mañana espera un examen aún más difícil en Londres; el Chelsea está muy por encima del Madrid y el tiempo no corre a favor de los azulgrana, algo que sí pasaba en el partido del sábado.
La temporada del Barcelona ha sido magistral y quedará la retina durante mucho tiempo, al igual que el partido del sábado. Los números quedarán para los libros de historia y los partidos para las videotecas de fútbol.
Falta la guinda, que debería comenzar en Stamford Bridge con una batalla contra uno de los equipos más fuertes del continente. Es hora de olvidarse del Bernabéu y centrarse en una empresa más importante: La conquista de Europa.


