Lo dicho, Real Madrid y Barcelona pelearán por una Liga muy desequilibrada. Son los únicos conjuntos capaces de marcar una media superior a tres goles por partido. A su lucha se ha colado como invitado el Athletic de Joaquín Caparrós.
Comenzaron la temporada antes que nadie jugando -con bastantes dificultades- la previa de la Europa League. Eso le ha dado al equipo un plus de fortaleza física y coordinación a la plantilla, prácticamente la misma que el año pasado.
La adaptación de Caparrós al club es total y su trabajo con la cantera comienza a dar frutos. Si Llorente es la joya de la corona, le acompañan futbolistas como Amorebieta, Etxeita, San José, Susaeta o Xabi Castillo. Pero el que viene más fuerte es Iker Muniain, todo un ‘cachorro’ que ya es compañero habitual de los los leones rojiblancos.
Por encima de un equipo, el Athletic Club siempre ha sido una filosofía de entender el fútbol. Contraria al actual Real Madrid y algo más cercana a lo que ha encontrado Guardiola para su Barça. En cualquier caso, el Athletic exprime hasta el máximo sus valores locales, y lo cierto es que los números no engañan.
Junto a los dos grandes de la Liga son el único equipo que jamás ha disputado otra categoría que no sea la máxima del fútbol español. Y cuando más se pone en duda su ‘política’ de fichajes mejor responde el equipo. Justo subcampeón de Copa el año pasado, se ha ganado en pretemporada el premio de disputar la remodelada UEFA.
Eso sí, el pleno en Liga no debería desatar la euforia en Bilbao. La temporada es larga y bien sabe Caparrós que será muy exigente al haber puesto el listón alto en las tres competiciones.
Sin embargo, lo que tanto Joaquín como la afición rojiblanca saben es que la verdadera galaxia del Athletic se esconde en Lezama. Y cada domingo salta al césped de La Catedral. Tradiciones en este loco mundo del fútbol.


