No me canso de admirar a las estrellas eternas del deporte. Esas cuya luz nunca parece dispuesta a apagarse y cada fin de semana acuden a su cita con la historia. Este fin de semana, otra exhibición de Raúl González, con el punto de mira en los registros de Álfredo Di Stéfano, Don Álfredo.
Sus datos, sus goles, su ilusión, su humildad e incluso su fútbol son dignos de admiración. El ‘7’ se ha ganado a pulso -un pulso que dura ya 15 años contra la media España antiraulista- el derecho a jubilarse cómo y cuándo quiera. Así se marchó el año pasado El Eterno, Paolo Maldini, tras más de 20 años de servicio. Un ejemplo de fútbol, tanto dentro como fuera del césped, que se despidió del fútbol a los 41 con la sensación de tener aún batería para aguantar aún más si lo hubiese querido.
Quizá esa experiencia, esa veteranía fue lo que le faltó a la Roma este fin de semana. Se adelantó en San Siro y desaprovechó ocasión tras ocasión hasta facilitar la remontada milanista. Faltaba Francesco Totti, claro, otro de la quinta de Raúl al igual que Del Piero -otra vez muy castigado por las lesiones- en la Juventus, que empató ante la Fiorentina ¿Casualidad? Probablemente, pero no dejan de ser ejemplos para los más jóvenes de cualquier club.
Hay otro ejemplo que siempre me ha llamado la atención. No es de ‘nuestro’ fútbol, sino de ese norteamericano que se juega con la mano y casco. Ahí está Brett Favre, un quarterback -el jugador que lanza y reparte el juego sobre sus compañeros- también eterno. Recomiendo a cualquier aficionado al deporte que lea sobre su vida, no se arrepentirá. Se ha retirado tantas veces como Jordan, y su historial está la altura de históricos como Michael Schummacher. Acaba de cumplir 40 años y pulveriza los récords históricos cada semana al tiempo que suma para su equipo, invicto tras seis semanas.
Son leyendas sobre el césped de otra época que coinciden con los jugadores de hoy en día, que en ocasiones no son capaces de superarles ni en el plano físico. Siempre discutidos, pero siempre con talento. Les echaremos realmente de menos cuando se retiren. Una pena.


