
David García
Ocho años dan para mucho. Ése es el tiempo que tardarías en sacarte una carrera un poco difícil o los años que estuvo George Bush presidiendo los Estados Unidos. Sí, en ocho años pueden pasar muchas cosas, y más aún si hablamos de fútbol. Durante los ocho años que pasaron entre 1994 y 2002, Brasil ganó dos mundiales ante Italia y Alemania, y perdió una final contra la Francia de Zidane. Un año menos, siete, fue los que jugó Maradona con la camiseta del Nápoles, en los que tuvo tiempo de meter 115 goles, llevar a un humilde equipo de Italia a conquistar liga y UEFA y a meterse en problemas con la droga.
Pues bien, ocho años son los que separan a aquel Deportivo Alavés que tocó el cielo en la histórica final de la UEFA frente al Liverpool y el Deportivo Alavés que hace una semana bajó al infierno de la Segunda B, con las arcas vacías y numerosas deudas. Cuatro puntos le separaron de la Unión Deportiva Las Palmas tras pasar gran parte de la temporada en puestos de descenso, a pesar de que llegó al último encuentro con opciones de salvar la categoría.
El ascenso a la élite
Tras jugar algunas temporadas en Primera durante los años 30 y 50 y después de deambular por los campos de la Segunda B, la entidad vasca encontró un punto de inflexión en la temporada 1989/90, al tomar sus riendas un nuevo grupo de empresarios, tras unas campañas donde se corrió verdadero riesgo de desaparecer. Con Juan Arregui Garay como presidente, y tras la disputa durante cinco temporadas consecutivas de los play off por el ascenso a la Segunda división, se logró al fin en Jaén el 21 de junio de 1995, pese a caer derrotado 3-1.
Tres años más tarde logra alcanzar las semifinales de la Copa del Rey y bate el récord de puntuación de Segunda con 82 puntos, logrando el ascenso a Primera 42 años después en Mendizorroza, ante el Rayo Vallecano y como campeón de la División de Plata.
En su vuelta a Primera consiguió ganar a grandes equipos como el Barcelona (1-0 en Mendizorroza y 0-1 en el Nou Camp) o el Valencia (0-2 en Mestalla), dando las primeras alegrías a una afición que llevaba años esperando ver a su equipo codeándose con los grandes. El Alavés ya daba muestras de su fútbol de ataque y comenzaba a forjar el conjunto que tres años después acabó la temporada en sexta posición, consiguiendo así clasificarse para la UEFA por primera vez en su historia.
Para esa temporada que acabaría siendo histórica, la 2000/01, llegan importantes refuerzos como Iván Alonso o Ivan Tomic. Desde principios de campaña se vio que el conjunto vasco tenía entre ceja y ceja la competición europea, dejando a un lado la Liga y la Copa, donde cayó en primera ronda ante el Torrelavega.
Camino a Dortmund
El Gaziantepspor de Turquía fue el primer rival europeo en la historia del Alavés. La entidad se vistió de gala para la ocasión, portando una camiseta en la que figuraban los nombres de todos sus socios. El empate a cero de la ida parecía complicar la clasificación, pero el equipo vasco ganó la vuelta por 4-3. El Alavés caminaba firme por Europa, y sin hacer mucho ruido fue eliminando a los noruegos del Lillestrøm (1-3 y 2-2) y del Rosemborg (1-1 y 1-2), hasta llegar el todopoderoso Inter de Milán de Vieri, Recoba o Seedorf, al que derrotó por 0-2 en su estadio en un partido épico con goles de Jordi Cruyff e Ivan Tomic, tras el empate a 3 en Vitoria.
En cuartos, no hubo piedad con un Rayo Vallecano que atravesaba su época dorada, con un parcial de 5-1 (3-1 en Vitoria y 1-2 en Vallecas). El Kaiserslautern alemán era el último escollo para llegar a la gran final de Dortmund, pero la ilusión de los vitorianos era mayor que la fuerza alemana, y así se demostró en ambos partidos, con sendas goleadas (5-1 en Vitoria y 1-4 en Alemania), alcanzando así la gran final.
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Una cita con la historia
Dortmund. 16 de mayo de 2001. 65.000 espectadores en las gradas del Westfalenstadion. Liverpool y Deportivo Alavés frente a frente. Gerard Houllier y Esnal Mané al mando de ambos equipos. Roma, Oporto y Barça habían sido algunos de los equipos que el equipo inglés había dejado en su camino hacia la final. En los reds, comenzaba a despuntar un joven Steven Gerrard, mientras que Michael Owen y Robbie Fowler eran sus principales figuras. Se enfrentaban dos de los equipos que mejor fútbol practicaban por aquel entonces, y dos de las mejores aficiones de sus respectivos países. El Liverpool, con el objetivo de levantar el quinto título de una exitosa temporada. El 16 de mayo de 2001 era el día más importante en los 80 años de historia de la entidad vasca. Hoy, 8 años después y a pesar de aquel fatídico gol de oro en la prórroga, es recordado como el día mas glorioso de la historia del club.
El comienzo del encuentro fue un vendaval de los reds, que a los 16 minutos encarrilaban ya el partido por 2-0 con goles de Markus Babel y del incombustible Steven Gerrard. La reacción de Mané no se hizo esperar, e introdujo un cambio que a la postre resultó decisivo: dio entrada a un delantero por un defensa, sacando al campo a Iván Alonso, que 4 minutos después de entrar al terreno de juego recortaría distancias en el marcador. Cuando parecía que se llegaría al descanso con un apretado 2-1, un penalti convertido por el escocés Gary McAllister alejaba al conjunto vitoriano de su sueño.
Pero la segunda mitad no pudo comenzar mejor. Mané movió fichas en el descanso con un nuevo cambio y Javi Moreno reducía distancias con un gol a los tres minutos de la reanudación. Sin tiempo para digerirlo, el Liverpool veía como, de nuevo Javi Moreno, empataba el electrónico a 3 de falta directa. Un Javi Moreno que acumulaba ya 33 goles esa temporada, lo que despertaría el interés de grandes equipos, llegando a jugar en el Milan o el Atlético de Madrid. Minutos después, Mané sustituyó sorprendentemente al bigoleador y dio entrada a Magno, que luego sería expulsado. Los ingleses no se vinieron abajo y continuaron apretando hasta que Fowler, a 15 minutos del final, adelantaba de nuevo a su equipo, 4-3.
Todo parecía perdido hasta que en el minuto 89, un córner sacado desde la derecha lo remataba Jordi Cruyff a la red con un gran cabezazo. La prórroga decidiría el campeón. Ambos habían echo méritos para alzar la copa, pero la suerte quiso que a falta de 3 minutos para llegar a los penaltis y con el Alavés con nueve por las expulsiones de Karmona y Magno, un saque de falta envenenado de los reds fue peinado por Geli. El esférico iba directo a las manos del guardameta del equipo vasco, pero aquel toque sutil lo desvió lo justo. Gol en propia puerta. Gol de oro. 5-4 y victoria para el Liverpool, que conseguía su tercera Copa de la UEFA.
Las escenas posteriores al pitido final, con los jugadores alavesistas tendidos en el césped, con aquellas camisetas que simulaban al Boca Juniors, han quedado para el recuerdo de todos los aficionados. Como quedó aquel partido mítico, considerado el mejor partido de la historia de la competición de la UEFA y el 10º de toda la historia. El Alavés aún hoy es el equipo que más goles ha conseguido en una temporada en la historia de la Copa de la UEFA, 36, además de ser el primer equipo en jugar una final de esta competición en el año de su debut. Por otra parte, recibió el Premio a Mejor Afición de Europa de 2001.
Otra vez la UEFA y descenso
Tras aquella final, el Alavés permanecería dos temporadas más en Primera. En la 2001-02 se alcanzó el séptimo puesto en el campeonato de Liga y las cosas pintaban bien para la temporada siguiente. Además, los fichajes de hombres de calidad como Abelardo, Luis Helguera o el guardameta Dutruel. Sin embargo, nadie imaginaría que el curso 2002/2003 sería de tan triste recuerdo para la parroquia albiazul. Tras una primera decepción europea al caer en 2ª Ronda ante el Beşiktaş turco, consumó su descenso a la Segunda División en la jornada 36 tras perder contra el Betis en Mendizorroza por 0 a 1.
En el primer año en Segunda división, con Pepe Mel en el banquillo, el equipo se muestra irregular, pero aún así consigue llegar con opciones de ascenso a la última jornada. El Alavés gana al Eibar fuera de casa, pero la victoria del Getafe en Tenerife, con 5 goles de Pachón, dejaron al Alavés sin el ansiado regreso a Primera.
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La llegada de Piterman convulsiona la entidad
El Alavés, tras mucha rumorología y varias temporadas sin ni siquiera pelear por el ascenso, cambia de manos en verano de 2005: Gonzalo Antón, heredero de Arregui, vende el 51% de las acciones al ucraniano Dmitry Piterman, quien ya había sido dueño anteriormente del Palamós y el Rácing de Santander. Tras una agresiva política de fichajes, consiguió que el equipo retornase a Primera.
Chuchi Cos era el mister, pero a mitad de temporada fue despedido y Juan Carlos Oliva, segundo entrenador, tomó el mando. Tras 5 semanas sin una sola derrota, Oliva fue también despedido por negarse a colocar a Nené, Bodipo y Aloisi en la delantera en un partido en el que, según Piterman, varios ojeadores de grandes clubes europeos como Mancgester, Chelsea, Milan o Juventus iban a presenciar las evoluciones de los jugadores de su equipo (cabe la duda de que fuesen a venir ojeadores de estos garndes clubes a ver al Alavés, ya que jugándose aquel partido en el Bernabéu tal vez fuese más probable que fueran a espiar al equipo madridista).
El desconocido Mario Luna pasó entonces a ser primer entrenador dentro de un equipo de trabajo en cuya cabeza destacaba el propio Piterman, que acabó bajando al equipo a Segunda División en 2006. Los escándalos extradeportivos protagonizados por el ucraniano, que incluso llegó a posar para Interviú, afectaron al rendimiento del club, lo que hizo que la afición pidiera a gritos la marcha del máximo accionista. Los aficionados pierden la ilusión al ver a su equipo tratado como un juguete, y Mendizorroza comenzó a vaciarse, con una media de 4.500 espectadores por partido.
El problema no era sólo Piterman
El Alavés logra en la temporada siguiente su salvación, y acomete un nuevo cambio de manos: tras unas complicadas negociaciones, en verano de 2007, Fernando Ortiz de Zárate se convierte en presidente del Deportivo Alavés. El club arrastra graves problemas económicos debidos a la mala gestión de Dmitry Piterman, lo que lleva al equipo a una Ley Concursal, o lo que es lo mismo, una intervención judicial. El club debe ahorrar dinero, por lo que se limitan los fichajes y muchos jugadores parten de Vitoria. Durante la temporada 2007/2008 el club ficha a jugadores jóvenes, con proyección, y a Josu Uribe como entrenador, con el objetivo de mantener la categoría.
Los malos resultados y la poca consistencia que el equipo muestra fuera de casa, hace que Josu Uribe sea cesado. El club ficha a José María Salmerón como nuevo técnico albiazul, que consigue la permanencia del equipo en Segunda División en la última jornada, tras una histórica remontada contra la Real Sociedad, partido que se perdía por 1-2 en el descuento y que acabó 3-2 con un gol de Toni Moral en el mintuo 94, lo que fue uno de los momentos de mayor éxtasis en la historia albiazul. A pesar de todo ello, y del esfuerzo por salir de la mala situación económica, desciende a la Seguna B esta temporada, tras permanecer numerosas jornadas en puestos de descenso.
Lo ocurrido esta temporada debe ser un punto de inflexión en la historia del club para volver a hacer las cosas de la manera que se hicieron al principio de siglo, cuando el Alavés fichaba buenos jugadores y maravillaba a sus aficionados con épicos partidos ante los grandes de nuestra liga y de Europa. La afición se lo merece y el fútbol español necesita que este equipo esté otra vez arriba, lo que asegura diversión, casta y buen fútbol. Por eso, y ahora más que nunca, beti alavés.
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