Fútbol Internacional, Opinión — 21 de octubre de 2008 | 11:56

El valor de hacer las cosas sencillas

Un texto de

Javi de Miguel / FIFAChampions

En el mundo del fútbol, dónde la calidad y el talento está vigilado con lupa, abundan jugadores que se pierden en su intento por hacer la jugada “de la jornada” o el gol que de la vuelta al mundo. Quién no se ha enervado viendo a Guti o a Cassano cuando intentan un regate aún más difícil o un pase astronómico que nos deje a todos con la boca abierta.

Esta vez quiero ensalzar a jugadores que hacen las cosas sencillas, jugadores que pese a tener talento no se complican en “rizar el rizo” y que, por su efectividad y aportación al equipo, son cracks en sus posiciones.

Muchas veces en España nos preguntamos qué nos hace falta para que nuestra selección de la talla en un gran evento. A pesar del triunfo este verano, muchos -quizá demasiados- han sido nuestros fracasos en grandes eventos como Eurocopas o Mundiales. Una de las claves es hacer lo que sabemos, dos de las selecciones más laureadas son Argentina e Italia; los albicelestes se caracterizan por su raza, seriedad y verticalidad arriba; no intentarán un pase de más ni perderán un balón en defensa por intentar sacarla jugada, pero cuando llegan a tres cuartos de campo toda la calidad y talento individual se centran en llegar a la portería rival sin dilación. Qué os voy a contar que no sepáis del fútbol italiano, ramplón, aburrido y plano pero saben que en defensa se tienen que hacer fuertes y arriba letales.

Es ahí dónde uno empieza a creer como equipo, conoces tus virtudes y sabes lo que te gusta hacer, simplemente ¡Házlo!; Camacho fue el primer entrenador de la época moderna que quiso el balón para sí y aplicó la máxima de: “la mejor defensa es buen ataque”. En aquel Mundial no nos dejaron pelear por el título que merecimos por juego. Ahora España tiene una identidad, una idea común y los éxitos llegan a través de ensalzar y explotar nuestras virtudes. Analicemos por contra la gran Brasil, el equipo más talentoso del mundo y que tantos buenos ratos nos han echo pasar frente al televisor; la “canarinha” siempre ha tenido la identidad del fútbol ofensivo e individualista de sus figuras pero desde la llegada de Dunga la idea es otra, orden, posesión y seriedad caracterizan ahora a los brasileños. A partir de una nueva idea y un cambio de filosofía los cariocas han cosechado fracaso tras fracaso porque han dejado de hacer lo que más les gusta.

Uno, que acostumbra a ver todo el fútbol internacional que puede, queda maravillado cuando ve a Mascherano robar un balón y darlo rápidamente al compañero más cercano y mejor cualificado para organizar el juego o a Gago que siempre está bien posicionado en el campo para robar o cortar jugada y asociarse rápidamente con otro jugador de su equipo sin entretenerse en un absurdo regate o en un movimiento fotográfico que regalar a la prensa. Si de argentinos va el tema no nos podemos olvidar del “Apache” Tévez, Carlitos es un delantero con mucho gol que se caracteriza por su gran colocación, perseverancia y su continua lucha y ayuda al compañero; conoce sus cualidades y su rendimiento es de jugador de primer nivel. En este sentido otro jugador muy destacable es Toulalan, el francés es un volante que se multiplica en sus labores y con ellas su valor; toque, disciplina, colocación, distribución y robo son sus virtudes para lucirse ya están los de arriba. Flamini, Schweinsteiger, De Rossi o Koller son jugadores que han participado y participan en eventos de talla internacional, siendo fundamental su presencia en sus clubes o selecciones nacionales. Todos ellos tienen un gran talento pero en su mayoría se caracterizan por el alto rendimiento y el gran aporte al grupo.

Pero quizá si hay un jugador que representa el alto rendimiento de hacer las cosas sencillas ese es Xavi Hernández. El jugador blaugrana ha ido aumentando su nivel año a año pero siempre desde la modestia y la sencillez; con un talento innato el tarraconense juega con sensatez y paciencia, con tino y calidad pero ante todo y sobre todo haciendo sencillo el fútbol y convirtiendo a sus compañeros en mejores jugadores.

Entre tanto orden y sistema hay veces en que es necesaria la cordura para hacer sencillas las cosas y recordar que el fútbol es un juego en el que para ganar hay que construir y divertirse y no volverse loco en buscar la fórmula mágica del éxito.

Print