La reencontrada enemistad entre Milán y Juventus ha removido el calcio italiano hasta el mismísimo Gianluigi Buffon, capitán de la azzurra. El guardameta ha quedado señalado por medio país como «tramposo» por su actitud de pillo en el gol de Muntari que jamás subió al marcador en San Siro.
La prensa italiana reclama la tecnología para acabar con los goles fantasma
El empate de San Siro entre Milán y Juventus ha agitado el frasco de las esencias prohibidas en el calcio italiano. Presiones, acusaciones ypresuntos favores arbitrales parecen volver a escena años después del escándalo del Calciopoli. Una trama que le arrebató dos campeonatos a una Juventus que sigue batallando en la justicia ordinaria. Varios editoriales piden ya otro tipo de justicia sobre el terreno de juego: la inclusión de tecnología en el fútbol para solucionar injusticias.
Mala imagen
Tras el partido, Buffon aseguró que no se había dado cuenta que el remate de Muntari entró. Pero dejó una frase que encendió los ánimos del presidente de la Federación de árbitros. «De haberlo visto, no habría ayudado al árbitro. Es pronto para que me beatifiquen». Marcello Nicchi, en nombre de los colegiados y del juego limpio, criticó la actitud de Gigi. «Me ha desilusionado, no es ningún ejemplo para los jóvenes», sostiene. «No tengo que justificarme, la gente escribe lo que piensa, repito que en esa situación no pude ver nada», replica el portero.
Adiós a las buenas relaciones
«Han vuelto», asegura el canal del Milán: una velada referencia al Calciopoli
Ese gol atrapado por Buffon más allá de la línea no ha sido el único incidente que ha removido las relaciones entre dos de los grandes del fútbol italiano. Pero el partido de San Siro dio para mucho más. Los locales se quejan de un codazo de Pirloa Van Bommel mientras que los turineses hablan del también anulado gol a Matri, u npuñetazo de Mexes a Borriello o una brutal agresión de Muntari a Lichsteiner que recoge la edición digital de Tuttosport. Además de, por supuesto, la supuesta pelea de Galliani con Conte en el túnel de vestuarios.
Es evidente que la relación entre ambos no pasa por su mejor momento. Especialmente después de que la televisión oficial del Milán decidiese colocar en la emisión un polémico rótulo. «Están de vuelta», rezaba el lema. Una velada referencia al Calciopoli. Con semejante incendio, Thiago Silva y Allegri han decidido sacar la manguera. «Yo habría hecho lo mismo que Buffon», explica el primero, que reclama la presencia de los jueces de área en los partidos importantes de la Serie A. «Basta ya, solo queremos tranquilidad», apuntilla el técnico del Milán. El armisticio, sin embargo, parece cada vez más lejano con los dos equipos luchando por la corona. El calcio vuelve a la guerra.



