
¡Qué Grande es Pablo! Sabíamos que era bueno, que tenía calidad, que no estaba en su mejor momento. Pero anoche Pablo Hernández volvió a demostrar cuál es la diferencia entre un buen jugador y un crack. Los buenos futbolistas marcan goles, hacen jugadas brillantes de vez en cuando. Pero los cracks son jugadores que son capaces de levantar a los aficionados de sus asientos, de hacer con el balón maravillas y de decidir una eliminatoria como hizo Pablo Hernández anoche.
Su cara aún destella la mirada de un chaval. Pero toda esa inocencia la pierde cuando coge un balón. Cuando Pablo está el campo es capaz de mostrar el descaro y la raza que anoche demostró para sentenciar la eliminatoria.
Ante esos dos goles poco más se puede decir que no sepan, por lo que la que escribe estas líneas se quita el sombrero ante Don Pablo Hernández. Él fue el héroe de la remontada. El que no descansó en todo el partido. El que ayudó en todo lo que pudo a sus compañeros y el que marcó dos fusiles para clasificar al Valencia para los octavos de final, donde ya le espera el Werder Bremen.
Pero para ver esos dos golazos del castellonense se tuvo que sufrir de lo lindo. Y es que el gol de Mata a los 30 segundos fue un espejismo de lo que le esperaba a los valencianistas. Y es que nada más marcar el asturiano fueron muchos los que se frotaron las manos y pensaron que pronto llegaría el segundo que diera el pase al Valencia. Sin embargo, todo eso fue una ilusión porque el conjunto de Emery necesitó 96 minutos más para marcar.
Demasiado tiempo para todas las ocasiones que gozó el ataque ché. El Valencia fue un vendaval en la portería del Brujas. En la primera parte con Villa y Zigic en la punta y con Mata y Pablo en las bandas, el equipo llegó con una facilidad abismal desde el primer segundo del encuentro. Además, no sólo lo intentaban por bajo y con jugadas estratégicas, sino también con balones aéreos. Pero el portero del Brujas, se volvió a vestir de Superman igual que en Bélgica y sólo doblegó en la primera jugada, en la que Mata picó.
En la Segunda parte Emery movió banquillo y sacó a Zigic para dar entrada a Joaquín y así recuperar el dibujo táctico que identifica el ataque de este equipo. Con la salida del gaditano el Valencia ganó todavía más en ataque, tenía más capacidad para abrir campo con Pablo y Joaquín en las bandas y Mata como segundo punta.
El gol del pase a octavos estaba cerca. Villa lo tuvo en una jugada en la que recibe un balón en el borde el área y se va uno a uno de todos los defensores, estilo propio de Leo Messi, pero el disparo se le va desviado. Si hubiera marcado ese gol, Mestalla se cae.
Esa no la fue la única que tuvo el Guaje, hubo muchas más ocasiones que se fueron desviadas, rozando el palo o simplemente el portero del Brujas sacaba. No era justo. El Valencia atacaba y atacaba y el balón no entraba.
Pablo, Villa, Mata, Joaquín, Banega y hasta Albelda lo intentaron a la desesperada. Pero la pelota no entraba o el portero las paraba. Y mientras el crono corría en contra de un equipo que ya no sabía qué hacer. Lo había intentado de todas las maneras. El Brujas era un juguete en manos del equipo valencianista.
Pero eso no impidió a que el partido llegara a la prórroga. El encuentro se había puesto muy mal. Si el Valencia no acertaba una sola ocasión el destino guiaba a los de Emery a la tanda de penaltis y encima un gol del Brujas dejaba fuera al Valencia.
Peor no podían ir las cosas. El ambiente en Mestalla estaba a flor de piel. Pero el Valencia en vez de hundirse se creció. Todos los jugadores se unieron en una piña y se conjuraron para cazar al Brujas.
Fue entonces cuando la magia apareció en Mestalla. No estaba el mago de Arguineguín. Pero Pablo se vistió de héroe y en una jugada magnífica junto a Mata fusiló al portero del Brujas. ¡Por fin! El gol ansiado había llegado. El tanto que clasificaba al Valencia para octavos.
Pero la bestia aún no estaba dormida. El brujas no se rendía. Sabía que en cualquier jugada aislada o en cualquier despiste podían marcar y ser ellos los que pasasen. Pero ninguno de los delanteros contó con César. El portero valencianista se mostró seguro y sacó dos balones de partido y que valen una eliminatoria.
Y fue ahí donde el héroe de la remontada volvió a reaparecer para que el valencianismo respirara de una vez y se fuera a su casa con la sensación de que había vivido una noche mágica. Pablo marcó el tercero con el que certificó el pase a octavos y con el que le hizo morder el polvo de manera definitiva al incómodo y rocoso Brujas. Ahora les espera el Werder Bremen.
3: Valencia: César; Marchena, Albelda, Dealbert; Pablo Hernández, Banega, Baraja (Alexis, m.45), Miguel; Villa, Zigic (Joaquín, m.56) y Mata (Maduro, m.118).
0: Brujas: Stijnen; Donk, Hoefkens, Alcaraz, Klukowski; Geraerts, Odjidja (Chávez, m.101), Lestienne (Dahmane, m.80); Sonck (Akpala, m.90), Perisic y Kouemaha.
Goles: 1-0, m.1: Mata; 2-0, m.96: Pablo Hernández; 3-0, m.117: Pablo Hernández.
Árbitro: Claus Bo Larsen (Dinamarca). Amonestó por parte del Valencia a Villa y Baraja, y por parte del Brujas a Kouemaha, Klukowski y Odjidja.
Incidencias: partido de vuelta de los dieciseisavos de final de la Liga Europa disputado en el estadio de Mestalla ante cerca de 50.000 personas. Terreno de juego en buenas condiciones.