
Nicolás Cristoff · Blog 'Dale Pelota'
Nacido el 4 de junio de 1985 en la localidad polaca de Gliwice, el gran día de Lukas Podolski llegó en noviembre de 2003, cuando pudo debutar en la plantilla estelar de la primera del FC Köln. Quizás por ese entonces, sólo su entrenador Marcel Köller lo tenía proyectado como revelación.
Sin embargo, tras diecinueve juegos y diez goles en la exigente Bundesliga, Lukas, máximo anotador de su equipo, los había convencido a todos, aunque sus conquistas no le sirvieran al equipo para mantenerse en la división de honor.
Brillando con luz propia en el club que lo vio nacer, la joven promesa polaca, de solo 21 años, encaraba con ansias uno de sus máximos retos. El Mundial 2006 a disputarse en Alemania, su país adoptivo. En tierras conocidas y transitadas, Lukas supo deslumbrar y encandilo con su talento los ojos de millones de aficionados que fueron parte de la gran cita. Fue titular en todos los encuentros de su selección, anotando tres goles durante el torneo; el primero ante Ecuador, por la primera fase, y los otros dos en los octavos de final, ante Suecia, en un choque en el que cumplió una enorme actuación individual.
Hábil, encarador, desinhibido, desfachatado. Así se mostró Podolski en aquel Mundial, en el cual supo entenderse de maravillas con Miroslav Klose (entre los dos marcaron ocho goles) y en el que pese a no lograr el objetivo que el plantel se habia propuesto, fue galardonado como el Mejor Jugador Joven del certamen, por encima de figuras de relieve, como Cesc Fabregas.
Todo era soñado. Nada podía ser mejor para este joven lleno de sueños. Tras su buen Mundial, el Bayern tocó a su puerta y Lukas decidió aceptar su oferta. Parecía que todo le venía a pedir de boca. Sin embargo su meteórica carrera dejó de ir por la senda del éxito y su primera temporada en el club bávaro, en la que anotó cuatro goles, no fue todo lo buena que él esperaba y, la segunda, la del supuesto asentamiento definitivo en Munich, fue aun peor, pese a coronarse campeón.
Ni su buena Eurocopa en Austria y Suiza, ni la llegada de un entrenador que sí había sabido sacarle el provecho necesario como Jurgen Klinsmann (lo hizo en Alemania 2006), logró revertir la mala situación que atraviesa. Hoy, el delantero es un auténtico estorbo para los bávaros. No juega, es la sombra de Luca Toni y Franck Ribery y produce problemas internos con sus constantes quejas.
La alegría se le borró de la cara y su imagen parece desfigurarse cada vez mas. Frustrado por no contar con la confianza necesaria de aquel rompe redes, buscó la forma para intentar arreglar su situación. Y así, decidió pedir al club que le busque una salida porque no quiere seguir estando en un segundo plano. "He pensado seriamente las opciones y me gustaría dejar el club en el mercado de invierno”, dijo al diario Bild, asegurando que ya avisó “de dicha gestión e idea a la directiva”.
Hoy la noticia salto por los aires y el club germano, a través de su presidente Karl-Heinz Rummenigge, advirtió de que Lukas cometió un error al declarar su deseo de abandonar el club bávaro y sentencio: "estará en la lista de transferibles el próximo verano". "Lo que no me ha gustado en su caso es su manera de comportarse", comentó Rummenigge. "Seamos honestos: hoy un retorno al Colonia para él sería un paso atrás en su carrera. El equipo no tiene la calidad del Bayern, que disputa la Liga de Campeones y está luchando por el título de campeón de la Bundesliga. Pero es su vida y su decisión".
Hoy, aquel joven que llegaba esperanzado a uno de los gigantes de Europa, tras su gran Mundial, parece ser una carga y se le busca una salida. Se habló del Marsella, del Hamburgo y claro, del Real Madrid. Lo cierto es que Lukas Podolski tiene ganas de demostrar que su carrera no se ha estancado y que con 23 años recién cumplidos aun tiene mucho que ofrecerle a los aficionados del fútbol en general y a los seguidores alemanes en particular.