Cuando me dijeron que el Real Madrid se había gastado casi 100 millones en Cristiano Ronaldo, pensé:
“Vaya despilfarro”.
No porque la cantidad sea exageradamente elevada, debate que tendremos hasta que se pague más por otro jugador, sino porque el portugués no era necesario. Como dejaba caer entre los comentarios del magnífico análisis de Blanco sobre el Real Madrid y en aquel artículo comparando el proyecto del Manchester City con el de la capital de España, el equipo de Florentino tenía otras necesidades prioritarias, pero se optó por lo mediático, por el desorden.
El orden en el fútbol es primordial. No solo en el campo, sino también fuera de él. Los fichajes deben hacerse con cabeza, intentando tener al menos dos jugadores por puesto y reforzando las líneas más débiles del equipo. Si por diferentes circunstancias, tienes que renovar prácticamente por completo la plantilla, lo primero es empezar desde abajo, concretamente, por la portería. La base de todo equipo debe ser una buena defensa, intentando que el partido se incline hacia tu lado gracias a no haber encajado goles y no a haber metido más que el rival.
El Deportivo de la Coruña es, a día de hoy, un claro ejemplo de como se debe renovar una entidad. La crisis económica del club y un cambio de generación brutal, ha hecho que el club blanquiazul pase de disputar la Champions y asaltar míticos estadios por toda Europa, a vivir en la mitad de tabla con más o menos problemas para lograr la salvación. A Lendoiro se le podrán reclamar muchos asuntos, como no meterse en tantos líos de despachos o no demandar a todo aquel que se le meta por delante, pero, en cuanto a lo que se refiere a su labor deportiva como presidente, apenas se le puede poner un solo pero.
Con Joaquín Caparrós, se vivió una época de desacuerdo entre la afición y las intenciones del equipo. Si hay algo que Riazor no perdona, es no intentar jugar un “fútbol bonito”. Los resultados puede acompañar o no, pero si el Deportivo ha intentado tocar el balón y trenzar jugadas, la ovación final está asegurada. Por ello acabaría marchándose el actual técnico del Athletic de Bilbao, para dar paso a Miguel Ángel Lotina, al que algunos ya han bautizado como “El nuevo Irureta”.
Desde su llegada en el año 2007, ha ido montando su equipo a base de pequeños fichajes que tapasen las fisuras del equipo. Paso a paso, fueron llegando Aranzubía, Colotto, Zé Castro y Juca, jugadores muy importantes en este equipo a día de hoy. También empezaron a rendir de forma considerable otros jugadores como Filipe Luis, Lopo, Juan Rodríguez, Lafita, Guardado… el míster de Meñaka llegó con las ideas claras y, aunque en un principio las cosas no fueron del todo bien, con el paso del tiempo el trabajo está dando sus frutos.
Sin duda, un momento clave en el devenir del Deportivo, fueron aquellas fechas de navidades en las que mirabas la clasificación y veías al equipo blanquiazul hundiéndose en el pozo. Cualquier otro presidente, exceptuando a muy pocos, habría recurrido a lo fácil, cesar al entrenador, pero Lendoiro le dio una dosis de confianza muy necesaria para Lotina. De nuevo la defensa tomó protagonismo, jugando con cinco zagueros, el Deportivo salió adelanta firmando una segunda vuelta de Champions.
Dos años más tarde, el Dépor afronta cada partido pensando en alcanzar la salvación y poco a poco va sumando unos puntos que a día de hoy nadie sabe a donde le llevarán. Lotina ha construído uno de los bloques más sólidos del campeonato y así lo demuestra partido a partido. El principal objetivo de este equipo es no encajar gol, algo en lo que ayudan todos los jugadores: los mediocentros cubren los espacios cuando suben los laterales y se mantienen en todo momento pegados a la zaga para crear una doble línea que impide a los delanteros recibir en condiciones; los extremos ayudan constantemente a los laterales, creando superioridad defensiva en todas las llegadas del rival; los delanteros son los primeros obstáculos y ayuden en los saques de esquina en contra… la pasada campaña, para vencer a los llamados “grandes” o simplemente “superiores al resto”, al Deportivo le faltó gol.
Esta temporada, el equipo de Lotina mantiene los mismos mimbres defensivos. La moral que aporta un gran arranque y la llegada de nuevos jugadores que aportan su granito de arena, hace que la intensidad de la defensa sea todavía mayor. Además, en ataque han aparecido nuevos recursos. Si hace unos meses Mista, Bodipo, Riki y Taborda no conseguían perforar la meta del contrario, este año, Valerón (suplente habitual para el míster, pero no olvidemos que este hombre es capaz de subir el nivel de sus compañeros), Lassad, Adrián López y un renacido Riki, están con el rifle siempre cargado, esperando el momento adecuado, y dándole el plus que la anterior temporada le había faltado a este equipo.
Muchos me decíais en el análisis del Deportivo de la Coruña que realicé al comenzar la temporada, que os parecía exagerado pedir a este equipo una mejor clasificación que la del año pasado. Lo primero debe ser la salvación, eso es cierto, pero a partir de ahí, el aficionado blanquiazul tiene derecho a soñar con lo que quiera… incluso con escuchar de nuevo en Riazor la sintonía de la Champions.