Noticias del Día — 31 de octubre de 2009 | 22:46

El león toma una bocanada de oxígeno

Un texto de

 

Mucho se había hablado del encuentro entre Athletic de Bilbao y Atlético de Madrid. Aunque para los dos equipos era diferente. El Atlético de Madrid empezaba una nueva era, al menos en liga, con un entrenador que quiere intentar hacer cosas, aunque con este equipo sea imposible. Mientras el Athletic llegaba con un Joaquin Caparros lejos de los buenos tiempos que vivía en la catedral y muy cuestionado tras los últimos resultados.


De hecho se llegó a afirmar que su cabeza pendía de un hilo antes de este partido. Sin embargo, el león siempre es león y esta preparado para dar el zarpazo.

 

 

Así las cosas, el partido arrancó bajo el guión previsto. Mucho fragor y muy poca elaboración. El pulso estuvo igualado hasta pasado el cuarto de hora, cuando Javi Martínez adelantó al Athletic con un magnífico remate de cabeza a la salida de una falta muy bien puesta por Orbaiz. El gol animó a los rojiblancos y dejó tocado al Atlético durante un buen rato; en realidad, hasta que los de Quique Sánchez Flores se olvidaron de la doble ocasión que habían desperdiciado en el minuto 12. Lo cierto es que, tras una mala salida de Iraizoz, que dejó el balón a Maxi, los colchoneros tuvieron el 0-1 en la mano, pero primero el poste y luego Amorebieta, sacando bajo palos el remate de Agüero, salvaron al Athletic de lo que podría haber sido un rejón afiladísimo.

En ventaja y siempre espoleado por la grada, el equipo de Caparrós mantuvo a raya a su rival y hasta se permitió dibujar dos o tres llegadas con peligro a la portería de Asenjo. En una de ellas, por cierto, allá por el minuto 35, Ramírez Domínguez perdonó la vida al Atlético después de que Asenjo derribara dentro del área a Gaizka Toquero. El penalti y la expulsión quedaron en el limbo.

En el comienzo de la segunda parte se encendieron las alarmas con dos disparos de Maxi que se fueron por muy poco. El Atlético tiró hacia arriba y quien más quien menos empezó a temer 45 minutos con un nudo en la garganta y viendo al Athletic entregado a una de las labores que peor se le dan: la de defender un resultado por la vía de dejar pasar el tiempo y poner en práctica ese otro fútbol.

No podían permitirse una derrota los madrileños y lo dieron todo para evitarla. A su fútbol, sin embargo, le sobraba empeño y le faltaba calidad. Llevan penando desde hace varias temporadas los atléticos por la ausencia de un mediocentro con clase para distribuir y no es de extrañar. Les cuesta un horror enganchar con Agüero y Forlán, obligados casi siempre a buscarse la vida por su cuenta.

El problema para el Athletic es que, llegado el caso, estos dos jugadores se bastan por sí solos para liarla. Y esto es lo que ocurrió más o menos en el último cuarto de hora de partido. Verdugo del Athletic la pasada temporada, Forlán dejó su sello con un chutazo descomunal al poste y un zurdazo desde el borde del área que Iraizoz despejó por centímetros. Agüero, por su parte, se sacó un zapatazo al larguero. Todo sucedió en unos pocos minutos que fueron un sinvivir. El empate parecía estar al caer, pero finalmente no llegó. Y es que el Pupas es el Pupas por algo.

 

Athletic Club: Iraizoz; Iraola, Ustaritz, Amorebieta, Koikili; Susaeta (David López, min.72), Orbaiz (Íñigo Pérez, min.66), Javi Martínez, De Marcos; Toquero (Gabilondo, min.42) y Llorente.

Atlético de Madrid: Asenjo; Ujfalusi, Pablo, Juanito, Antonio López; Maxi (Jurado, min.61), Raúl García, Assunçao, Simao (Reyes, min.83); Agüero y Forlán.

Goles: 1-0, min.19: Javi Martínez.

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