
Partido bonito el que se preveía en el municipal gijonés y no falló. El Sporting doblegó a un Osasuna que tiro el partido por la borda en la segunda mitad. Sin embargo, los dos demostraron las enormes carencias defensivas que tienen cuando ataca el rival.
Se vistió de gala El Molinón ante un Osasuna que llegaba con el objetivo de sumar para estar más cerca de Europa mientras los de Preciado soñaban con sellar media permanencia ante los rojillos. El choque comenzaba intenso con un Aranda que hizo levantar al público de su asiento en más de una ocasión. El partido era un toma y daca constante fruto de las dos defensas adelantadas y con un Miguel de las cuevas muy inspirado en el bando de los locales. Y del alicantino nació el primer gol que subía al luminoso en el minuto 21. Un balón de duda acababa en los pies del mediapunta que tras buscar el pie de apoyo y enviar cruzado, abría el balón sobre la portería de Ricardo.
No duro mucho la alegría en casa de los rojiblancos ya que un penalti en el 38 devolvía las tablas al marcador. Nekounam transformaba la pena máxima y así ambos conjuntos se iban a la caseta en el descanso.
La segunda parte arrancaba con un Sporting desdibujado y un Osasuna en busca del partido. Tanto que en los primeros cinco minutos Vadozc cogía un balón despejado al borde del área y con un derechazo seco marcaba en la portería defendida por Juan Pablo. Jarro de agua fría para la parroquia gijonesa. Sin embargo, el revulsivo se llamaba Kike Mateo. Preciado dio entrada al murciano que se convirtió en el protagonista del choque revulsivo. La grada se puso la camiseta y todo de su parte para desatascar la situación. Se cimentaba el triunfo de la fe y la ilusión.
De las Cuevas se hizo con un balón de oro, al que añadió un magnífico servicio para Kike Mateo que, en labor de extremo derecho, centró a la punta de remate, donde apareció Barral para poner el 2-2 en el marcador. La suerte que le había sido esquiva al equipo rojiblanco se recondujo a través de la fuerza que comenzó a emanar desde la grada. Apretaba el Sporting y apretaba la afición. Diez minutos después, penalti sobre Kike Mateo y Diego Castro subió el 3-2 al marcador, no sin poner la taquicardia a El Molinón en un lanzamiento suave y casi al centro que marcaba la conclusión de un choque no apto para cardíacos.
Intervención exitosa
Apenas pudo jugar los primeros instantes de la segunda mitad, cuando tuvo que ser sustituido. Pasadas las ocho de la tarde pasaba por el quirófano del Hospital de Begoña. La causa, una hernia inguinal izquierda ocluida como consecuencia indirecta de un golpe, que se le produce en un pie, pero que le repercute directamente en la zona afectada.
Los Servicios Médicos del club se pusieron de inmediato en contacto con el especialista en digestivo Raúl Obregón, que precisamente estaba viendo el partido en el campo. Acudió directamente al vestuario del Sporting, donde hizo el diagnóstico, dictamen al que añadió la necesidad de que fuera intervenido de inmediato. En la operación estuvo presente el el jefe de los Servicios Médicos del club, Antonio Maestro. Lola estará 48 horas en el Hospital de Begoña y se estima que en 2 ó 3 semanas pueda comenzar ya a rehabilitar.
JOSU ALONSO