
Si algo hace diferente al fútbol del resto de deportes, es que es impredecible. Una realidad que está demostrando el Villareal, que con una de las mejores plantillas de la Liga, de momento son penúltimos en la clasificación. ¿Por qué no funciona este Villarreal?
Esa es la gran pregunta que todo el mundo se hace en esta pequeña localidad castellonense, acostumbrada a que su equipo juegue bien y esté en la parte alta de la tabla. Sin embargo, es este inicio de temporada el equipo no parece el mismo del año pasado; las cosas han empezado mal para los amarillos.
Valverde no encuentra el secreto
Claramente, la primera gran razón de este cambio se encuentra en la dirección técnica del equipo. Se nota que la marcha de Manuel Pellegrini está pasando factura al equipo, que aún no ha encontrado su nueva identidad. Sin embargo, no se puede decir que el equipo amarillo se haya quedado a descubierto en este aspecto, ya que la llegada de Ernesto Valverde al equipo debería ser una garantía para el club.
Pero, tras seis jornadas, ha quedado al descubierto que a Valverde le está costando hacerse con el equipo. Txingurri Valverde llevó al Espanyol a lograr el subcampeonato de la Uefa y al Olimpiakos a conseguir el doble en Grecia (Liga y Copa), pero no está consiguiendo en equilibrio del juego villarrealense. No ha querido hacer cambios respecto al año pasado, pero se nota que al equipo le falta algo.
La misma plantilla
Al contrario del entrenador, no se puede culpar a los nuevos fichajes de este mal inicio de temporada. Las dos únicas bajas relevantes han sido la de Nihat y la de Matías Fernández, dos jugadores que ya no eran claves en el equipo. A Nihat le destrozaron las lesiones y la temporada pasada Llorente y Rossi tomaron el relevo de sus goles; el Villarreal no debería echarle de menos.
Por tanto, la base del equipo es la misma del año pasado, con jugadores como Diego López, Gonzalo, Godín, Senna, Cazorla, Llorente o Rossi, a los que además se han unido Nilmar y Altidore, dos delanteros de garantías.
Si además tenemos en cuenta a otros jugadores como Cani, Pires o Ibagaza, encontramos una plantilla con una calidad extraordinaria. Un plantel que, aunque no encuentre el buen juego colectivo, debería resolver los partidos gracias a la calidad individual.
La clave: falta de gol y de confianza
Así, si juntamos una gran plantilla con un entrenador ganador sólo podemos obtener una cosa: un equipo que opte a ganar títulos. Pero de momento el equipo no está cumpliendo las expectativas, aunque aún es pronto para hacer balances.
Por eso en el club están tranquilos, aunque son conscientes de la situación y saben que el equipo necesita victorias para empezar a coger confianza. La plantilla necesita un ritmo ganador que haga explotar a sus estrellas y el propio Valverde ha reconocido que “Hay que reaccionar ya, necesitamos un victoria para lograr confianza. Nos falta gol”.
Y puede ser que el entrenador vasco tenga razón, ya que en las primeras jornadas ha dado la impresión de que el problema del equipo está en el ataque. Es extraño que en las seis primeras jornadas sólo hayan anotado 4 goles (habiendo hecho Cazorla dos de ellos). Y es más extraño aún que Rossi sólo haya anotado un gol, mientras que Llorente y Nilmar aún no han visto puerta.
En los primeros partidos se ha visto que el equipo crea ocasiones e intenta atacar, pero siempre falla en el último momento. Así una y otra vez, sin conseguir resultados. Y eso crea el miedo al pensar que te anoten un gol a la contra y ni si quiera logres el empate.
Por eso al Villarreal le falta ambición, porque a falta de una victoria, prefiere empatar antes que perder. Porque no se puede decir que juegue peor que otros equipos, ya que, excepto contra el Athletic y el Real Madrid, el Villareal ha podido ganar en todos los encuentros.
El equipo de Valverde defiende bien, crea juego y maneja los partidos. Pero con una media de 0,6 goles por partidos no se puede ganar. En las primeras jornadas se ha visto que Valverde ha continuado el legado de Pellegrini, tratando que equipo juegue bien, pero hasta el momento el equipo solo empata. ¿La culpa? La falta de gol. Hay equipos que meten goles pero no juegan bien; el Villarreal es al contrario.
Cuando los delanteros castellonenses despierten, el equipo volverá al sitio que le corresponde.