Noticias del Día — 25 de julio de 2009 | 22:32

Samuel Eto'o se marcha del Barça

Un texto de

Adiós León

Emmanuel Ramiro

Se confirmó la evidencia. El 'león indomable' rugirá ya lejos de la Barcelona donde en los últimos cinco años ha repartido y ofrecido sus mejores 'zarpazos'. Milán es su destino y la 'neroazzurra' su nueva camiseta.

Samuel Eto'o ha aceptado la propuesta del Inter de Milán en el que jugará las próximas cinco temporadas a razón de 10'5 millones de Euros por temporada. Los italianos han conseguido colmar las espectativas económicas y deportivas del camerunés y ni siquiera el hecho de entrar en el astronómico traspaso de Ibrahimovic como moneda de cambio ha sido obstáculo para dar el sí quiero.

Los obstáculos y las trampas se las habían colocado antes,  desde la Ciudad Condal. Allí decidieron hace un año que Eto'o ya no les valía y Samuel tiró de orgullo y profesionalidad para luchar por una relación que pendía de un hilo. La falta de 'novias' alteró el guión y ambos (Eto'o y el Barça) decidieron poner parches a su mal de amores. El destino les concedió una segunda oportunidad. Esta vez salió cara, pero las heridas del pasado eran díficiles de cicatrizar. Goles son amores, 34 para ser exactos en la última temporada, aunque esos tampoco han sido suficiente para convencer a la entidad culé.

Su relación de amor-odio se inició hace cinco temporadas con aquel famoso "correr como un negro para vivir como un blanco". Y a buen seguro que lo consiguió, porque lo ha dado todo por los azulgranas. Él fue la guinda de un conjunto extraordinario, el killer de una máquina perfecta y el golpe de efecto definitivo de la primera era galáctica.

Con Samuel y sus goles llegaron los títulos del que muchos bautizaron como el II Dream Team. Fueron dos años de vino y rosas pero Eto'o nunca abandonó su mono de trabajo, nunca se olvidó de correr, de presionar, de golear y de saciar sus ansias de triunfo, aunque los elogios, como los premios se los llevaron otros. Y eso le fue matando poco a poco.

La bomba explotó en Vilafranca y desde entonces nada volvió a ser lo mismo. Aquel "perdono pero no olvido" quedó marcado en los imaginario culé y quizás nunca se le haya redimido de aquello. Aunque a estas alturas muchos olviden que sin Eto'o el Barça flaqueó. Sin su fiereza los culés perdieron el gol y esa es palabra sagrada en el fútbol. Dos temporadas cargadas de lesiones dejaron las vitrinas culés vacías de títulos. Pero el camerunés resurgió de sus cenizas para demostrar que tenía fútbol y goles para rato. Firmó su temporada más exitosa en goles y en títulos y entró a formar parte de la historia viva del club catalán. El triplete lleva su apellido y su firma inestimable. Aunque los halagos volvieron a esquivarle y su ego se sentía dañado Por que su aportación en las dos últimas Champions del club fue inestimable, convirtiéndose en el único azulgrana capaz de meter dos goles en finales de la máxima competición europea.

Su pundonor, su entrega diaria  y sobre todo sus 130 goles (tercer máximo goleador azulgrana de toda la historia) y sus ocho títulos en cinco temporadas merecían algo más. Un mejor trato de todos: afición, directiva, técnicos y prensa. Y es que con la llegada de Samuel el Barça puso fin a un lustro deprimente e inició otro maravilloso. La sensación es que su carácter le perdió. Ese mismo carácter que le hacía indomable dentro del terreno de juego y fuera de él. Fue un incomprendido, pero sobre todo fue un profesional íntegro que ya forma parte de la leyenda azulgrana.

Ahora que el león no rugirá más, al menos vestido de azulgrana, quedemonos con su recuerdo (imborrable) y con sus goles. Suerte hermano y gracias por todo.

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