
Verónica Nogales · Valencia
En una de las ruedas de prensa más multitudinarias de los últimos meses aparecía Vicente Soriano pasadas las ocho menos cuarto, para anunciar que era el nuevo portavoz del grupo inversor inglés que había adquirido más del 50% de las acciones del conjunto de Mestalla.
El expresidente del Valencia ha tenido que recurrir a un grupo inversor para cumplir la promesa que hizo el pasado 24 de julio cuando se convirtió en presidente. Durante el tiempo que estuvo en la presidencia no fue capaz de solucionarlo, por ello decidió dimitir para que el consejo nombrara a Manuel Llorente nuevo presidente y acordaran por unanimidad la ampliación de capital, la única vía de escape para que el club lograra una estabilidad económica.
Cuando todo parecía ir por buen camino con Manuel Llorente, Javier Gómez y Fernando Gómez Colomer a la cabeza, ha vuelto a escena Soriano en la sombra de un grupo inversor, que es el nuevo dueño del Valencia.
Este grupo inversor traerá mucha liquidez económica y también como ha explicado Soriano la estabilidad económica. “Hemos logrado vender las parcelas del viejo Mestalla por 600 millones de euros, vamos a poner en marcha de nuevo las obras del nuevo estadio que se inagurará según lo previsto y con ello conseguiremos que el Valencia se convierta en el club más saneado de la Liga española”.
Sobre el área deportiva y la posible ventas de algunos jugadores el expresidente valencianista fue tajante. “No vamos a vender a ningún jugador por necesidad, sólo por temas deportivos. No necesitamos desprendernos de ninguna figura de nuestro club, porque la deuda actual del Valencia es cero”. Tanto es así, que Soriano ha querido paralizar la ampliación de capital que hace algunas semanas se aprobó porque a día de hoy no le ve sentido. “Sólo nos traerían más problemas sociales. Ahora sólo queremos trabajar para devolver al club la estabilidad que en los últimos años no ha gozado y al nivel deportivo que por historia merece estar”, conluyó Soriano.