
Verónica Nogales
Gran partido del Valencia ante el Getafe. El equipo de Emery no ganaba con esta facilidad desde la primera jornada de liga. La Champions sólo está a dos puntos.
Este triunfo ante el Getafe es más que una victoria. Es una inyección de moral, un paso hacia adelante y en definitiva tres puntos que hacen resucitar al Valencia. Ahora la Champions sólo está a dos puntitos.
La victoria de hoy era más que necesaria. El Valencia después de haber solucionado parte de sus problemas económicos necesitaba solucionar los deportivos. El partido ante el Getafe era la primera final de las ocho que le quedan a los de Emery. Todo el grupo lo sabía, por ello salieron concienciados desde el minuto 1. Y es que este equipo no podía fallar más, debía hacer buena la victoria en el Sardinero.
Los primeros 15 minutos de partido fueron para olvidar, igual que los últimos. Pero afortunadamente los partidos de fútbol duran más de media hora. Y el Valencia a partir del minuto 18 comenzó a exhibir un buen fútbol, un buen toque, estuvo seguro atrás y arriba el tridente Mata- Villa-Silva fue infalible. El canario junto a Manuel Fernandes ejercieron de directores de juego. Pero la mayoría de los balones que recibieron la conexión asturiana procedía del mago del Valencia. En uno de esos balones llegó el primer gol. Silva coge el balón, se relaja, mira, ve a Villa en fuera de juego y decide cambiar la dirección del disparo hacia Mata que se queda solo ante el portero para marcar.
El gol de Mata sólo fue el principio. El tridente se gustaba, tenía velocidad y muchos espacios para seguir jugando como a ellos más les gusta. Y fue así como a los pocos minutos se cantó el segundo de la tarde en Mestalla. Clos Gómez señaló un claro penalti de Licht sobre Silva que transformó Villa. El ‘Guaje’, invencible desde los once metros, hizo subir el 2-0, dejando encarrilado el encuentro. Con este resultado el Valencia se fue al descanso y en la reanudación existía el temor que el equipo se relajara como ha pasado en otras ocasiones y acabara perdiendo un encuentro que tenía dominado.
Este miedo se acrecentó cuando el árbitro pitó un penalti muy dudoso de David Albelda sobre casquero que éste transformó en gol. Pese a que el nerviosismo se hizo patente en las gradas el Valencia fue distinto al de las últimas jornadas y siguió desplegando su buen fútbol. Y apareció Raúl Albiol, un defensa muy criticado en las últimas jornadas por sus fallos, para hacer la jugada de su vida y marcar un auténtico golazo que ponía justicia en el marcador.